La jueza de la Audiencia Nacional María Tardón abrió una investigación penal sobre la entrada masiva de migrantes en Ceuta durante los días 30 y 31 de julio. La magistrada considera que existen indicios de una posible actuación coordinada desde Marruecos y apunta a una “clara e indudable gestión favorecedora” por parte de las fuerzas de seguridad de ese país.
Según el auto judicial, los agentes marroquíes no solo habrían permitido el avance de miles de personas hacia la frontera española, sino que algunos habrían participado en un “guiado activo” para facilitar el acceso a la zona de la playa de Fnideq y a las aguas próximas a Ceuta.
La jueza analiza si los hechos pueden constituir delitos contra la paz e independencia del Estado, organización criminal y otros delitos relacionados con las muertes registradas durante el cruce.
¿Qué papel habrían tenido las fuerzas de seguridad de Marruecos?
Tardón señala que las imágenes recopiladas por la Policía Nacional muestran una actitud que, a su juicio, supera la simple permisividad. El auto destaca que durante aquellas jornadas no se observa una “tentativa seria” de las fuerzas marroquíes para reducir, dispersar o alejar a la multitud de la frontera.
Por el contrario, la magistrada sostiene que algunos agentes habrían realizado indicaciones para dirigir a los migrantes y ayudarlos a superar determinados obstáculos.
La jueza también menciona la presencia de personas que actuaban como dinamizadores de la multitud y que, según la investigación, presentaban perfiles físicos, vestimenta y comportamientos similares a los de algunos agentes uniformados. En determinados momentos, estos individuos habrían impartido instrucciones incluso al personal de seguridad marroquí.
La investigación contempla distintos niveles de responsabilidad. El primero corresponde a las personas que ingresaron en Ceuta; el segundo, a quienes habrían movilizado a través de redes sociales; el tercero, a los organizadores del flujo sobre el terreno; el cuarto, a quienes habrían planificado la operación; y el quinto, a quienes podrían haber dirigido el conjunto del proceso.
¿Qué ocurrió antes de la entrada masiva en Ceuta?
La magistrada concede especial relevancia a una alerta emitida el 29 de julio, un día antes de los principales cruces. El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía advirtió de un “riesgo EXTREMO” ante un posible escenario de entradas coordinadas por mar y mediante el salto de la valla fronteriza.
Tardón considera que las entradas no tuvieron un carácter incidental, ocasional o espontáneo. El auto describe varias oleadas. La primera estuvo integrada principalmente por jóvenes marroquíes de entre 15 y 25 años, muchos de ellos con neoprenos y aletas. Después llegó una segunda oleada formada por familias y menores, mientras que una tercera recuperó perfiles similares a los de la primera.
Según la magistrada, la magnitud de los acontecimientos provocó un colapso de las capacidades de respuesta del sistema de control fronterizo español. La investigación también deberá determinar si la información disponible y las alertas previas recibieron una respuesta adecuada por parte de las autoridades españolas.
¿Por qué la jueza habla de una posible “guerra híbrida”?
Uno de los elementos más relevantes del auto aparece cuando Tardón analiza la posible finalidad de la operación. La magistrada sostiene que existen indicios de una “intencionalidad de atentar” contra el Estado y relaciona el uso de un flujo migratorio masivo con uno de los métodos característicos de la llamada “guerra híbrida”.
La jueza recuerda que el entonces presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, definió los hechos como un “ataque” y una “violación de la integridad territorial de España”. A partir de esa consideración, el auto plantea que el movimiento migratorio pudo haber sido utilizado como una herramienta para generar presión sobre las instituciones, alterar la seguridad y provocar una situación de desestabilización.
La investigación también presta atención a la utilización de redes sociales y a la posible existencia de una estructura organizada con capacidad para movilizar personas y difundir información. Tardón apunta a posibles conexiones entre quienes organizaron el desplazamiento, personas vinculadas con las fuerzas de seguridad marroquíes y otros actores con capacidad para planificar una operación de esta magnitud.
Más de 100 personas murieron durante la entrada a Ceuta
La entrada masiva tuvo además un elevado coste humano. Según el auto, murieron alrededor de 140 personas, de las cuales 83 perdieron la vida en aguas españolas. La magistrada cuestiona las condiciones en las que muchas personas fueron inducidas a realizar el trayecto y menciona la presencia de familias, menores, bebés y personas de avanzada edad.
Tardón destaca que algunos migrantes utilizaron elementos de flotación muy precarios, en ciertos casos similares a juguetes, para intentar atravesar el mar. La investigación busca determinar las responsabilidades detrás de estas acciones y establecer si las muertes pueden guardar relación con una estructura organizada.
La Audiencia Nacional asumió la investigación debido a que los hechos bajo análisis habrían tenido lugar, al menos en parte, fuera del territorio español. El procedimiento deberá determinar ahora quiénes participaron en la organización, qué papel tuvieron las fuerzas de seguridad marroquíes y si existió una planificación destinada a afectar la integridad territorial y la seguridad de España.