La brutal sede de la KGB en Letonia fue un edificio de Riga que se convirtió en uno de los símbolos más oscuros de la ocupación soviética. Conocido como Corner House o Casa de la Esquina, el inmueble albergó a la policía política soviética, que detuvo, interrogó y torturó a personas consideradas opositoras al régimen comunista, según la documentación del Museo de la Ocupación de Letonia.
Construido en 1912 por el arquitecto Aleksandrs Vanags, el edificio se encuentra en la intersección de las calles Brīvības y Stabu. Durante la ocupación, sus dependencias fueron adaptadas para alojar oficinas, salas de interrogatorio y celdas de detención. En la actualidad, parte de sus instalaciones se conserva como espacio de memoria histórica, con una exposición que reconstruye el funcionamiento de los organismos represivos soviéticos y permite conocer los lugares donde estuvieron recluidos los prisioneros.
La Corner House, el centro de represión de la KGB durante la ocupación soviética
La historia del edificio cambió en 1940, cuando la Unión Soviética ocupó Letonia. En otoño de ese año, el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD), organismo predecesor de la KGB, comenzó a utilizar el inmueble como sede de su aparato represivo. La Comisión de Seguridad del Estado, conocida como KGB, también desarrolló allí sus actividades durante distintos períodos de la ocupación.
Según el Museo de la Ocupación de Letonia, la policía política detuvo e interrogó en esas instalaciones a ciudadanos considerados enemigos del régimen comunista. La represión no se limitó a Riga: durante la ocupación soviética se iniciaron en el país alrededor de 48.000 causas penales por supuestos delitos contra el sistema comunista.
La actividad de estos organismos continuó después de la Segunda Guerra Mundial. La KGB mantuvo su papel de vigilancia y persecución política hasta la recuperación de la independencia de Letonia, en 1991, cuando el Estado letón declaró criminal a la organización y la disolvió.
Celdas, interrogatorios y ejecuciones: qué ocurría dentro del edificio
La distribución de la Corner House refleja el uso represivo que tuvo durante la ocupación. El interior fue acondicionado con celdas, un patio de paseo vigilado y un espacio destinado a las ejecuciones. Allí se interrogaba y mantenía bajo custodia a personas sospechosas de oponerse al poder soviético.
El Museo de la Ocupación documenta que, durante los primeros años de la ocupación, algunos prisioneros fueron ejecutados en el propio edificio. Después de la Segunda Guerra Mundial, las investigaciones y los interrogatorios continuaron en sus instalaciones, aunque las ejecuciones se realizaron en otros lugares, como la prisión central de Riga.
Tras la muerte de Stalin, en 1953, los métodos de represión cambiaron. Según la documentación histórica del museo, la tortura física fue sustituida en muchos casos por formas de presión psicológica. La vigilancia y el temor siguieron siendo herramientas de control social incluso cuando la represión física se volvió menos frecuente.
De sede de la policía soviética a lugar de memoria histórica
Con la recuperación de la independencia de Letonia, la KGB dejó de operar en el país. El edificio de Riga siguió teniendo usos institucionales y albergó a la Policía Estatal hasta 2008. Más tarde, parte de sus dependencias se destinó a explicar la historia de la represión soviética.
El Museo de la Ocupación de Letonia organiza en la Corner House la exposición ‘History of KGB in Latvia’, dedicada a las actividades de la policía política y a las consecuencias de la persecución. Las visitas permiten recorrer espacios auténticos, como las celdas, los pasillos, el sótano y el patio, para conocer las condiciones en las que estuvieron detenidos los prisioneros.