Presentada oficialmente por el presidente chino, Xi Jinping, la iniciativa, también conocida como Belt and Road Initiative (BRI) o Nueva Ruta de la Seda, fue anunciada en una serie de discursos realizados en Kazajistán e Indonesia durante 2013.
Según el Foro Económico Mundial, más de 150 países y 30 organizaciones internacionales ya firmaron más de 200 acuerdos de cooperación vinculados al proyecto. Además, las inversiones acumuladas superaron el billón de dólares.
El plan contempla dos grandes ejes. Por un lado, el Cinturón Económico de la Ruta de la Seda, orientado a conectar China con Europa, Asia Central, Oriente Medio y otras regiones mediante rutas terrestres.
Por otro, la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, que busca ampliar las conexiones marítimas a través del océano Índico, el mar de China Meridional y diversos puertos estratégicos de África y Europa.
Según el Foro Económico Mundial, la iniciativa se apoya en cinco pilares: coordinación de políticas, conectividad de infraestructura, comercio, integración financiera y cooperación entre personas.
¿Qué obras forman parte de la iniciativa?
Desde su lanzamiento, la Franja y la Ruta impulsó proyectos de infraestructura en decenas de países. Entre ellos aparecen autopistas, puertos, ferrocarriles, aeropuertos, oleoductos, gasoductos y redes de telecomunicaciones.
El Foro Económico Mundial señala que uno de los objetivos centrales consiste en construir una red global de conectividad basada en corredores económicos y rutas de transporte internacional.
Uno de los proyectos más destacados es el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), lanzado en 2015. Esta obra conecta el puerto de Gwadar, ubicado sobre el mar Arábigo, con la ciudad china de Kashgar.
El proyecto incluye autopistas, ferrocarriles, aeropuertos y oleoductos, y recibió inversiones superiores a los 60.000 millones de dólares, según datos del Foro Económico Mundial.
Otro caso emblemático es el tren de alta velocidad entre Yakarta y Bandung, en Indonesia. Inaugurado en 2023, alcanza velocidades de hasta 350 kilómetros por hora y redujo un trayecto que antes demandaba tres horas y media a apenas 45 minutos.
¿Por qué África ocupa un lugar estratégico?
África se transformó en una de las regiones más relevantes dentro de la estrategia de conectividad impulsada por China. Un estudio publicado por el CONICET explica que el continente se vincula principalmente a través de la Ruta Marítima de la Seda y mediante una amplia red de proyectos ferroviarios, carreteros y portuarios desarrollados durante la última década.
Entre los proyectos más importantes aparecen la modernización del histórico ferrocarril Tanzania-Zambia (TAZARA), las líneas ferroviarias de Nigeria y la conexión Nairobi-Mombasa en Kenia. El trabajo destaca que estas obras buscan mejorar la conectividad regional, facilitar el comercio y reducir los costos logísticos para numerosos países africanos.
Sin embargo, la iniciativa también enfrenta cuestionamientos. Diversos analistas advierten sobre el riesgo de endeudamiento para algunos países receptores de inversiones y sobre la falta de transparencia en ciertos proyectos.
A estas críticas se suman debates ambientales vinculados al impacto de grandes obras de infraestructura. Pese a ello, China sostiene que la Franja y la Ruta (One belt One Road) representa una oportunidad para ampliar el desarrollo económico y la integración entre regiones que históricamente tuvieron niveles limitados de conectividad.