La reforma del sistema de copago farmacéutico ya comenzó a aplicarse en España y supone una modificación relevante para millones de trabajadores con rentas medias y bajas.
La medida mantiene el principio de progresividad —quien más ingresos tiene, más aporta—, pero reduce el desembolso de determinados grupos y establece nuevos límites mensuales para evitar que los pacientes con tratamientos continuados afronten gastos excesivos.
El cambio llega en un contexto de creciente preocupación por el coste de vida y el impacto que los tratamientos médicos tienen sobre la economía de muchos hogares.
Según las estimaciones oficiales, la reforma tendrá un coste presupuestario de 265,63 millones de euros y deberá ser convalidada por el Congreso en el plazo de un mes.
¿Cuánto pagarán ahora los trabajadores por sus medicamentos?
La principal novedad afecta a las personas en activo. Hasta ahora existían tres tramos de aportación —40%, 50% y 60% del precio del medicamento— sin límites mensuales para la mayoría de los trabajadores.
Con la nueva normativa, se incorporan topes máximos que reducen el gasto acumulado, especialmente para quienes necesitan varios medicamentos al mes.
Los trabajadores con ingresos inferiores a 9000 euros anuales seguirán abonando el 40% del precio de los medicamentos, aunque no podrán superar los 8,23 euros mensuales. Quienes declaren entre 9.000 y 18.000 euros mantendrán ese mismo porcentaje de aportación, pero contarán con un límite mensual de 18,52 euros.
La rebaja más significativa se concentra en las rentas medias. Los trabajadores con ingresos de entre 18.000 y 35.000 euros pasarán de pagar el 50% al 45% del coste de los medicamentos.
Ese mismo porcentaje se aplicará a quienes ingresen entre 35.000 y 60.000 euros. En ambos casos, se establece un tope mensual de 61,75 euros. Para quienes superen los 60.000 euros anuales no habrá cambios: seguirán aportando el 50% hasta los 100.000 euros y el 60% por encima de esa cifra.
¿Qué ocurre con los pensionistas y quiénes seguirán exentos?
Los pensionistas experimentarán menos cambios porque ya disfrutaban de condiciones más favorables en el sistema de copago farmacéutico. La mayoría continuará pagando únicamente el 10% del precio de los medicamentos financiados por el sistema público de salud.
La modificación se centra en los límites máximos mensuales. Los pensionistas con ingresos inferiores a 18.000 euros mantendrán un tope de 8,23 euros al mes.
Para quienes perciban entre 18.000 y 60.000 euros se crea un nuevo límite de 13,37 euros mensuales. En el tramo de 60.000 a 100.000 euros, el máximo será de 18,52 euros, mientras que los pensionistas con ingresos superiores a 100.000 euros conservarán el límite de 61,75 euros y deberán abonar el 60% del coste de los medicamentos.
La normativa mantiene además la exención total del copago para varios colectivos vulnerables. Entre ellos se encuentran los beneficiarios del ingreso mínimo vital, los perceptores de pensiones no contributivas, las personas desempleadas sin prestación, los menores con discapacidad, los afectados por accidentes laborales o enfermedades profesionales, los beneficiarios del complemento de ayuda para la infancia y los pensionistas que reciben complementos por mínimos.
¿Dónde se notará el ahorro en la práctica?
Aunque la reducción por cada envase puede parecer limitada, el ahorro se vuelve más visible en tratamientos crónicos o en pacientes que toman varios medicamentos de forma simultánea.
Por ejemplo, un envase de omeprazol de 20 miligramos con un precio de 2,42 euros seguirá costando 0,97 euros para quienes tengan ingresos inferiores a 18.000 euros. Sin embargo, para las rentas comprendidas entre 18.000 y 60.000 euros el importe baja de 1,21 euros a 1,09 euros por envase.
Algo similar ocurre con la atorvastatina de 20 miligramos, utilizada para controlar el colesterol. Con un precio de 7,20 euros, los trabajadores con ingresos inferiores a 18.000 euros abonarán 2,88 euros, mientras que quienes se encuentren en el tramo de 18.000 a 60.000 euros verán reducido su pago de 3,60 euros a 3,24 euros.
Aunque la diferencia individual es moderada, puede representar un alivio económico para los pacientes que necesitan tratamientos prolongados durante todo el año.