

Aunque la presencia de volcanes en la superficie de Venus es un hecho conocido, la existencia de conductos subterráneos era una mera hipótesis científica. Hoy, la cueva volcánica en Venus deja de ser una conjetura. Un estudio reciente publicado en la revista Nature Communications ha confirmado lo que parecía improbable.
El hallazgo de esta cueva volcánica en Venus se logró mediante el reanálisis de datos de radar. Las imágenes originales habían sido capturadas por la sonda Magellan de la NASA en los años noventa. Décadas después, la tecnología y una nueva lectura permitieron identificar una señal distinta.
Según explican los autores de la investigación, liderada por Leonardo Carrer, Elena Diana y Lorenzo Bruzzone, la estructura se localiza en la ladera occidental de Nyx Mons. Se trata de un volcán de tipo escudo con un diámetro de 362 kilómetros. Allí se esconde la primera cueva volcánica en Venus identificada hasta ahora.
Cómo se descubrió la cueva volcánica en Venus bajo Nyx Mons
Gracias a la reinterpretación de las imágenes capturadas por la sonda Magellan, los científicos pudieron llegar a esta conclusión. El instrumento SAR proporcionó los datos clave para identificar una firma de radar distinta en la superficie. Esa señal marcó el inicio del descubrimiento de la cueva volcánica en Venus.
Gracias a un fenómeno conocido como skylight o tragaluz, los científicos han confirmado una cavidad que no es visible a simple vista. Se trata del colapso de una parte del techo de un tubo de lava generado por volcanes. Este detalle fue esencial para comprender la estructura subterránea.
Al analizar las imágenes del instrumento SAR de la sonda, los astrónomos detectaron una firma de radar única en el pozo denominado “A”.
A diferencia de otros hundimientos, este pozo “A” presenta una reflexión asimétrica que indica la presencia de un vacío horizontal que se extiende bajo la superficie. Esa reflexión es la prueba central de la cueva volcánica en Venus.
La magnitud de esta cueva volcánica en Venus es abrumadora. Cuenta con un diámetro de aproximadamente 1 kilómetro. El radar penetró al menos 300 metros dentro de la cueva, aunque se estima que el sistema completo podría recorrer 45 kilómetros.

Por qué la cueva volcánica en Venus es un hallazgo clave para la ciencia planetaria
Basados en los datos de Nature Communications, la formación de estos tubos volcánicos se debería al enfriamiento de la capa superior de los flujos de lava basáltica. Este proceso crea una aislante costra bajo la cual el magma sigue fluyendo. Cuando se frena el suministro de lava, queda un túnel vacío de proporciones titánicas.
Esta estructura en Venus guarda similitudes morfológicas con los tubos de lava de la Luna y Marte. Sin embargo, su escala es mucho mayor. Supera con creces al sistema de la Cueva de los Verdes en Lanzarote, España, que sirve como comparación con la Tierra.
Además, la baja gravedad y la densa atmósfera del planeta parecen favorecer que estos volcanes generen conductos mucho más espaciosos y resistentes que los de nuestro propio mundo. Esta condición física ayuda a explicar la dimensión extraordinaria de la cueva volcánica en Venus.
La confirmación de esta cueva volcánica en Venus cambia el enfoque sobre la actividad geológica del planeta. No solo evidencia procesos volcánicos complejos, sino que también abre la puerta a nuevas hipótesis sobre la dinámica interna venusina. El subsuelo se convierte ahora en un objetivo prioritario.
EnVision y VERITAS: los próximos pasos tras la confirmación de la cueva volcánica en Venus
El éxito de este análisis sugiere que muchas otras entradas a cuevas volcánicas podrían haber pasado desapercibidas. La razón es la resolución de 75 metros por píxel de los datos antiguos. Esto significa que la cueva volcánica en Venus detectada podría no ser un caso aislado.
No obstante, “los resultados de este artículo también son de interés para futuras misiones a Venus como EnVision y VERITAS (Emisividad de Venus, Radiociencia, InSAR, Topografía y Espectroscopia)“, mencionan los expertos. Estas misiones contarán con sistemas de radar mucho más precisos que los utilizados en los años noventa.
Estas naves tendrán capacidad para detectar tragaluces más pequeños y mapear con detalle el subsuelo. Incluso, dispondrán de “un radar orbital de penetración terrestre capaz de penetrar hasta unos cientos de metros en el subsuelo de Venus”. Esta tecnología podría confirmar nuevas estructuras similares.
“Nuestro descubrimiento sobre posibles tubos de lava venusianos podría investigarse más a fondo mediante un instrumento de este tipo que podría detectar tubos de lava intactos lejos del punto de colapso”, concluyen. Con estas herramientas, la cueva volcánica en Venus recién confirmada podría ser solo el primer capítulo de una exploración más profunda.
La identificación de una cueva volcánica en Venus marca un antes y un después en la investigación planetaria. Lo que era una hipótesis científica ahora cuenta con respaldo sólido. El planeta vecino revela así uno de sus secretos mejor guardados bajo la superficie.













