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Albert Einstein es considerado uno de los científicos más influyentes de la historia. Sus contribuciones, como la teoría de la relatividad, transformaron la comprensión humana del universo. Sin embargo, más allá de su legado científico, el físico dejó reflexiones filosóficas que trascienden su época y funcionan como guía para la vida cotidiana.

Sus frases sobre la persecución de una vida tranquila y modesta contrastan con el modelo de éxito constante de la sociedad actual. A través de entrevistas, cartas y ensayos, Einstein compartió pensamientos sobre la imaginación, la resolución de problemas y la felicidad.

Einstein desconfiaba del ruido, del reconocimiento público y de la ambición desmedida. Para él, el bienestar no estaba en acumular logros ni en escalar posiciones, sino en vivir con sencillez, coherencia y calma interior. Así fue como dos breves notas con sus consejos sobre la vida fueron vendidas en 2017 por 1.560.000 dólares en una casa de subastas de Jerusalén.

Las cartas de Albert Einstein vendidas por miles de dólares. (Fuente: archivo)

Las frases de Einstein sobre la felicidad

En uno de sus textos más personales, ‘The World as I See It’, Einstein lo expresó así: “Una vida tranquila y modesta trae más felicidad que la persecución del éxito constante, que siempre implica inquietud”.

Para Einstein, la felicidad se unía al amor por lo que uno realiza. En cartas a su hijo Hans Albert, le aconsejó seguir sus pasiones y aprender por curiosidad, no por obligación. Esto, afirmaba, era la clave para mantener la motivación y el interés, incluso en momentos difíciles.

También confesó que su dedicación al trabajo lo llevaba a concentrarse tanto que a menudo olvidaba almorzar. En una carta de 1915, le escribió: “Mientras pueda trabajar, no debo quejarme, porque el trabajo es lo único que da sustancia a la vida”.

La felicidad según Albert Einstein y cómo lograrla. (Fuente: archivo)

¿Cuáles fueron las notas de Einstein vendidas a 1.500.000 dólares?

Según informó BBC, en 1922 Einstein escribió dos breves notas que fueron vendidas 95 años después en una subasta por 1.560.000 dólares. El Nobel alemán le entregó las notas en un hotel de Tokio a un mensajero porque no tenía dinero para darle propina.

Cuando el mensajero llegó a la habitación del hotel de la capital japonesa en que se alojaba Einstein para entregarle un paquete, este se percató de que no tenía efectivo con el que gratificarle. En su lugar, le dio esos apuntes en unas notas sueltas, a las que añadió su firma. Le dijo que esas notas algún día tendrían valor.

Las escasas líneas que el padre de la teoría de la relatividad escribió sobre aquellas hojas con el membrete del Hotel Imperial de Tokio reflejan cómo veía él la vida y parecen encerrar alguna contradicción. En el texto en alemán puede leerse: “Una vida humilde y tranquila trae más felicidad que la persecución del éxito y la constante inquietud que implica”.