En esta noticia

A más de 15.000 kilómetros de Buenos Aires, Singapur, una nación de apenas 5,6 millones de habitantes pero con un PBI per cápita cercano a los u$s 100.000, se ha transformado en el nuevo objetivo comercial de la diplomacia parlamentaria argentina.

Tras haber obtenido la aprobación unánime en el Senado el pasado 14 de mayo de 2026, el oficialismo avanza ahora en la Cámara de Diputados para lograr la ratificación definitiva del Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y Singapur.

El Salón Delia Parodi del Congreso de la Nación fue el escenario de un seminario clave impulsado por la diputada Belén Avico (LLA) y coordinado por la titular de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, Juliana Santillán Juárez Brahim (LLA).

Allí, funcionarios de Cancillería, legisladores de diversos bloques y destacados referentes del sector privado coincidieron en que el acuerdo representa un hito estratégico de largo plazo.

El pasaporte de Singapur es el más poderoso del mundo (Fuente: Shutterstock)

“Desde el Congreso tenemos la responsabilidad de acompañar estos procesos con una mirada estratégica y de largo plazo”, afirmó Santillán Juárez Brahim al cierre del encuentro, destacando que la agenda supera lo estrictamente comercial para abarcar financiamiento, energía, innovación y cadenas globales de valor.

Un mercado de u$s 500.000 millones

El atractivo de Singapur no radica en su tamaño territorial, sino en su rol como hub logístico y tecnológico global. Según datos aportados por Alejandro Arroyo Welbers, director de la Especialización en Comercio Internacional de la Universidad Austral, la ciudad-estado importa anualmente más de u$s 500.000 millones en productos, consolidándose dentro del top 20 de importadores mundiales.

El especialista explica que Singapur importa alimentos por una doble razón, ya que buscan estoquear por seguridad alimentaria y, fundamentalmente, redistribuir y reexportar a todo el Asia-Pacífico.

De esa colosal cifra de importaciones, más de u$s 10.000 millones corresponden exclusivamente a alimentos como carnes, pescados, mariscos, frutas, lácteos y granos, un terreno donde la oferta exportable argentina es altamente competitiva.

Una de las particularidades del mercado singapurense es que, por norma general, no impone aranceles ni contingentes arancelarios sobre productos agrícolas y alimenticios, exceptuando tabaco y alcohol.

La ratificación del acuerdo blindará y facilitará el marco normativo para consolidar este acceso con arancel cero.

Además, Arroyo Welbers reveló un dato clave para el empresariado local mientras se espera la sanción en Diputados, y es que Paraguay y Uruguay ya ratificaron el tratado.

Esto abre la oportunidad inmediata para que los productores argentinos utilicen esquemas como el régimen de maquila en Paraguay, o alianzas físicas y comerciales en Uruguay, para comenzar a triangular y exportar hacia Singapur de manera inmediata.

Entre récords comerciales y nichos de oportunidad

El debate parlamentario coincide con un momento clave para el comercio bilateral: en los primeros cinco meses de 2026 las exportaciones argentinas a Singapur rompieron un récord históricosegún según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Este salto estuvo apuntalado por los despachos de petróleo crudo y fueloil, sumados a una fuerte presencia agroindustrial y pesquera con el envío de calamares, merluza y carne bovina.

Con esta tendencia, las proyecciones indican que el 2026 podría cerrar con el superávit comercial más grande del que se tenga registro en la historia de la relación bilateral, un dato no menor para una balanza que arrastraba un déficit sostenido desde 2016.

El espacio para amplificar las exportaciones del agro es enorme y abarca diversos sectores. En el complejo pesquero se destacan los camarones y langostinos, traccionados por un consumo singapurense que promedia los 20 kilos de pescados y mariscos por habitante al año.

En el rubro de las carnes, el consumo per cápita en Singapur supera los 107 kilos anuales; aunque está volcado mayoritariamente a la carne aviar y porcina, el consumo de carne bovina es de origen importado, lo que abre una ventana competitiva crucial.

Asimismo, la Bolsa de Comercio de Rosario identifica grandes oportunidades de inserción para productos lácteos como quesos y yogures, además de alimentos para animales y productos de economías regionales como arándanos y cítricos, todos ellos con un elevado grado de transformación industrial.

El “Efecto RCEP” y la necesidad de presencia global

Más allá del intercambio directo, el verdadero valor del acuerdo es geopolítico. Singapur es miembro pleno del Regional Comprehensive Economic Partnership, la alianza comercial más grande del planeta, que concentra un tercio del PBI global, del comercio mundial y de la población del planeta.

Estar con esto cerrado con Singapur significa posicionarse a un paso más cerca de este mega bloque, lo que vuelve al tratado un paso profundamente estratégico.

Adiós para siempre a la caída de pelo | Comer estos 5 alimentos ayudan a fortalecer el cabello y evitar la calvicie Fuente: Shutterstock

Sin embargo, el acceso arancelario no será suficiente por sí solo. Singapur cuenta actualmente con unas 7000 multinacionales radicadas en su territorio y es anfitrión de grandes ferias internacionales como la Food and Hotel Asia Exhibition.

Por este motivo, los analistas y el sector privado coinciden en que será absolutamente imprescindible que el empresariado argentino viaje, participe de estos eventos y presente su oferta de manera directa para establecer canales de comercialización sólidos, que incluyan también el desarrollo de servicios basados en el conocimiento y la educación.

Inversiones cruzadas: Litio, tecnología y puertos

El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario devela que el vínculo de inversiones ya es profundo y que el acuerdo dará la previsibilidad necesaria para multiplicarlo.

Singapur no solo es líder en la construcción de plataformas petrolíferas offshore, sino que sus capitales ya pisan fuerte en sectores estratégicos de la Argentina.

Litio, uno de los minerales críticos que Argentina puede aportar tanto a China como a Estados Unidos

En el ámbito del litio, la firma singapurense Fusion Enertech International anunció inversiones por u$s 1200 millones para exploración, mientras que el grupo Sales de Jujuy opera en el proyecto Olaroz junto a firmas de Australia y Japón.

La infraestructura y la energía también reflejan esta sintonía, dado que la terminal de contenedores de Dock Sud es administrada por Exologística, un joint venture donde participa la estatal de Puertos de Singapur.

En tanto, la multinacional Trafigura retiene activos clave del downstream energético local, y el fondo soberano de Singapur, Temasek, es un inversor activo en unicornios tecnológicos argentinos de la talla de Mercado Libre y Globant.

En sentido inverso, grandes firmas nacionales como Tenaris y Laboratorios Bagó han elegido a Singapur como el centro neurálgico y sede regional para controlar sus operaciones en todo el continente asiático.

Desde la Cancillería argentina, el director nacional de Negociaciones Económicas Internacionales, Rodrigo Bardoneschi, y la directora Verónica López Gilli, ratificaron ante los diputados que el texto del acuerdo moderniza los marcos para el comercio electrónico, la propiedad intelectual y la protección de inversiones.

Aunque el sector privado advierte que la Argentina deberá realizar importantes esfuerzos locales para mejorar su infraestructura y logística si quiere competir de igual a igual con los proveedores tradicionales de la región como Malasia, China o Australia, el consenso político se enfoca en convertir el tratado en ley antes de que finalice el período legislativo.