Después de cuestionar durante una visita a Neuquén que el boom de Vaca Muerta no estuviera derramando sobre el resto de la economía, Alfonso Prat-Gay viajó a Rosario y volvió a cuestionar el modelo económico.

La escena sucedió este jueves en Rosario, a pocos kilómetros de la reunión de negocios que organizó el Gobierno entre grandes proyectos de minería con proveedores y pymes para integrarlos a las cadenas de valor del RIGI.

Prat-Gay cerró el Congreso Nacional del Movimiento Nacional Pyme (MONAPY) donde 300 empresarios pyme de todo el país analizaron la falta de crédito, la presión tributaria, los costos logísticos y un mercado interno debilitado.

La propuesta del ex presidente del Banco Central y ex ministro de Economía durante el gobierno de Mauricio Macri buscó correr el eje de la discusión: la Argentina no tiene que elegir entre estabilidad y crecimiento.

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“No nos hagan creer que hay que optar entre una economía con inflación baja o crecimiento alto. Podemos tener las dos”, sostuvo.

Prat-Gay recordó que durante su gestión la economía llegó a crecer a tasas cercanas al 8% anual, mientras la inflación se ubicaba alrededor del 4%.

“No había magos manejando la economía”, dijo y explicó que aquel escenario combinaba un tipo de cambio competitivo, capacidad ociosa para crecer y un contexto externo favorable. El desafío actual, sostuvo, es volver a construir una combinación que permita crecer sin regresar a los desequilibrios del pasado.

“Lo que hay que armar es ese esquema de vuelta”, señaló Prat Gay que se desempeña como vicepresidente en la automotriz Prestige y fue nombrado recientemente como copresidente del Diálogo Interamericano en el Banco de Desarrollo Interamericano (BID)

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En ese sentido, consideró que el Gobierno avanzó sobre el frente fiscal, pero marcó que todavía quedan desequilibrios, mientras que el crecimiento de la producción petrolera contribuye a mejorar la situación comercial.

Aun así, advirtió que todavía no existe un superávit externo pleno ya que parte de los dólares que ingresan por bienes salen por el lado de los servicios.

Una economía partida

El planteo de Prat- Gay partió de un diagnóstico más amplio sobre el funcionamiento actual de la economía.

Describió una Argentina con una “economía partida”: geográficamente, por sectores y también según el tamaño de las empresas.

“Es una economía que esencialmente tiene grandes ganadores, pero que son muy pocos y tienen muchos perdedores. Y, en ese sentido, es una economía que no está en desarrollo”.

La definición adquirió especial relevancia en el contexto de las rondas RIGI. Si bien reconoció el potencial de la minería y los hidrocarburos, advirtió que el crecimiento de esos sectores no alcanza por sí solo para transformar toda la economía.

“Si sacamos la economía extractiva (...) todo lo otro, que es la gran mayoría de la actividad económica, no crece hace cinco años”, dijo y fue directo con los empresarios presentes: “No se sientan solos: lo que les pasa a ustedes le pasa al 95% de las empresas en Argentina”.

Vaca Muerta, la oportunidad

Para Prat-Gay, el desafío no es frenar la expansión de los recursos naturales sino utilizarla para construir una economía más amplia.

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“Vaca Muerta es una bendición que no ha tenido ninguna generación de argentinos durante muchísimo tiempo”, destacó.

El problema, planteó, es qué hacer con esa riqueza y cómo evitar que el boom de recursos naturales quede aislado del resto de la economía. “Hay que volver a plantear un programa de desarrollo que mire de vuelta el largo plazo, que no se deje llevar por los cantos de sirena del corto plazo”, insistió.

En su paso por Rosario, Prat-Gay advirtió que la Argentina no necesita retroceder décadas para encontrar un período en el que pudo combinar crecimiento, baja inflación y superávit.

“No tenemos que ir a dos siglos atrás para encontrar un momento donde Argentina crecía a tasas chinas, con inflación muy baja, con superávit fiscal y con superávit comercial en cuenta corriente”.

El crédito y el empleo

El financiamiento fue otro de los ejes de debate. Prat-Gay recordó que durante su gestión en el Banco Central se modificaron las normas para evitar que el tamaño de una empresa fuera, por sí mismo, una presunción de riesgo. “No se puede presumir incapacidad hasta que se pueda demostrar”, indicó.

Según los datos expuestos por MONAPY, las pymes explican alrededor del 45% del PBI pero reciben apenas el 2% del financiamiento, mientras ocho de cada diez empresas deben recurrir al autofinanciamiento.

El economista sumó otro dato: si se incorpora el empleo no registrado, casi 70% de las personas ocupadas tiene como creadora a una pyme. Por eso reclamó: “Hace falta una inclusión mucho más amplia que ponga además a la pyme en el centro”.

El presidente de MONAPY, Alejandro Bestani, sintetizó el planteo al reclamar “un pensamiento pyme para Argentina”. Desde el auditorio, otro empresario dejó una definición que conecta directamente con el debate sobre Vaca Muerta: “El universo Pyme es la Vaca Muerta del empleo, pero está parado”.

El contraste con la Ronda RIGI no implicó un rechazo a las grandes inversiones, sino el reclamo de que generen una cadena de proveedores suficientemente amplia para que el crecimiento alcance al resto de la economía.