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El Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) fijó el 10 y 11 de noviembre como fechas de la audiencia por el pedido de medidas provisionales que presentó la Argentina contra la explotaciónv petrolera del Reino Unido en la plataforma continental de Malvinas.

La decisión consta en la Orden 2026/10, firmada este martes en Hamburgo por el presidente del Tribunal, Maurice K. Kamga. El texto establece las fechas luego de haber consultado las opiniones de ambas partes y reserva para una decisión posterior el procedimiento siguiente.

El expediente figura como el caso número 37 de la lista del Tribunal y se refiere a la explotación de hidrocarburos en el océano Atlántico Sudoccidental, con la Argentina y el Reino Unido como partes.

La audiencia se realizará en la sala principal del Tribunal y será abierta al público. Los miembros del cuerpo diplomático y consular, y quienes deseen asistir, deben inscribirse previamente en la oficina de prensa. Además, se transmitirá en vivo por la web del organismo.

Los periodistas que se acrediten podrán asistir y grabar audio y video de manera no intrusiva. Las grabaciones de cada jornada quedarán disponibles en el archivo de transmisiones, y las actas textuales se publicarán poco después en la página del caso.

El Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) fijó el 10 y 11 de noviembre como fechas de la audiencia por el pedido argentino.

Malvinas: el reclamo de Argentina y la disputa por la soberanía

La Argentina presentó el pedido el 13 de octubre, tras el vencimiento del plazo de dos semanas que había dado al Reino Unido. A fines de septiembre, intimó a Londres a no iniciar ni continuar el proyecto Sea Lion.

El pedido se apoya en el artículo 290, inciso 5, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR). Esa norma permite solicitar medidas provisionales mientras se constituye un tribunal arbitral, para preservar derechos de las partes o prevenir daños graves al medio marino.

Según el Gobierno, la solicitud busca preservar los derechos soberanos argentinos sobre su plataforma continental y evitar que actividades “autorizadas de manera unilateral e ilegal” por el Reino Unido agraven la controversia.

El canciller Pablo Quirno detalló en X qué pidió el país. Calificó la presentación como “un hecho sin precedentes” y solicitó medidas para que el Reino Unido cese sus acciones unilaterales en la Cuenca Norte de Malvinas.

En concreto, la Argentina pide que el Reino Unido impida el inicio o la continuación de la explotación de hidrocarburos del proyecto Sea Lion, y que no use en perjuicio argentino la información obtenida durante la exploración de las áreas en disputa.

Pide además que el Reino Unido cese de impedir que la Argentina proteja el medio marino, conforme a los artículos 192 y 194 de la CONVEMAR, y que se abstenga de otras medidas que agraven la controversia, en particular nuevos permisos para explotar recursos de la plataforma continental en disputa.

El pedido argentino ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM).

En el fondo está la disputa de soberanía. El comunicado oficial reafirma los “legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía” argentinos sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, y cierra con la frase: “Por historia y por derecho: las Malvinas son argentinas”.

La Argentina reclama el archipiélago desde 1833, cuando el Reino Unido lo ocupó, y sostiene que heredó de España los derechos sobre las islas. Londres rechaza ese planteo e invoca la libre determinación de los isleños, que en el referéndum de 2013 votaron de forma abrumadora por seguir siendo británicos.

Las Naciones Unidas reconocen la existencia de una disputa de soberanía y, desde 1965, piden a ambos gobiernos negociar una solución pacífica. Quirno invitó al Reino Unido a “retomar la mesa de negociación bilateral” para hallar una solución “pacífica y definitiva”.

La audiencia de noviembre será la instancia en que el Tribunal escuche a las partes sobre el pedido. La decisión sobre las medidas provisionales llegará después: la Orden reserva el procedimiento posterior para una resolución futura.