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La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil volvió a poner en discusión el rumbo de las fuerzas políticas que se enfrentan a la derecha en América Latina. En la Argentina, donde el peronismo busca ordenar su interna y construir una alternativa a Javier Milei, el resultado también abrió una oportunidad para revisar estrategias y liderazgos.

Lula celebra en San Pablo en la avenida paulista tras imponerse en balotaje contra Flavio BolsonaroRicardo Stuckert (Instagram)

En ese escenario, Sergio Massa hizo una lectura del triunfo brasileño que combina tres planos: el impacto anímico para el peronismo, la construcción de una coalición capaz de contener diferencias y la posibilidad de que Lula se convierta en una referencia regional frente al avance de la derecha.

El exministro de Economía llegó incluso a definirlo como “el Perón de este siglo” y planteó que podría articularse una corriente que funcione como una suerte de “anti-MAGA” en América.

El análisis adquiere relevancia en momentos en que Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner retomaron el diálogo con gobernadores y legisladores del PJ para discutir las reglas de la competencia interna y sostener las PASO.

Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner retomaron el diálogo.Archivo el cronista

Sergio Massa y la primera lección de Lula para el peronismo

Massa identificó tres cuestiones centrales en el resultado brasileño. La primera es su efecto sobre el ánimo del peronismo y de su sistema de alianzas. Definió la victoria como una “bocanada de aire fresco” y una “inyección emocional importante” para un espacio que todavía busca recomponer su identidad y su estrategia frente al Gobierno.

La segunda, y quizá la más directamente vinculada con la discusión interna del PJ, es la forma en que Lula construyó la alianza que lo llevó al gobierno. Para Massa, el Partido de los Trabajadores (PT) representa aproximadamente la mitad de ese dispositivo político, que incluye a sectores de otras tradiciones ideológicas.

El dirigente puso como ejemplo al vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, proveniente del centro y la centroderecha, y señaló que el oficialismo de Lula también convive con referentes de otras orientaciones en el Senado y con actores territoriales que no siempre coinciden con el PT.

Massa puso como ejemplo al vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, proveniente del centro y la centroderechaArchivo el cronista

“Esa dinámica del respeto, de mantenerte unido en el respeto a la diferencia, es algo que acá, hasta ahora, no se ha logrado”, planteó Massa. Y contrapuso ese esquema con los liderazgos que describió como “hegemónicos”: a su juicio, la construcción de una coalición requiere dirigentes capaces de comprender y administrar las diferencias, en lugar de intentar subordinarlas.

La referencia dialoga con el momento que atraviesa el peronismo argentino. El encuentro de Kicillof, Massa, Máximo Kirchner y los gobernadores del PJ del jueves 22 de octubre permitió mostrar una mesa compartida, aunque persisten las diferencias sobre el liderazgo y las candidaturas para 2027. Entre los acuerdos de esa reunión estuvo la defensa de las PASO como herramienta para resolver la competencia interna.

Lula como referencia regional y el “anti-MAGA”

La tercera dimensión de la lectura de Massa es geopolítica. El exministro sostuvo que Lula puede ocupar un lugar de referencia para los movimientos populares de la región y extendió esa proyección más allá de Sudamérica.

“Regionalmente, Lula es el Perón de este siglo”, afirmó, al anticipar que alrededor del presidente brasileño podría consolidarse una construcción política más amplia. En ese punto, mencionó la posibilidad de una articulación con sectores del Partido Demócrata de Estados Unidos, en particular con las figuras que emerjan de las próximas elecciones legislativas estadounidenses.

Massa describió esa eventual convergencia como una suerte de “anti-MAGA”, en alusión al movimiento político de Donald Trump.

La idea también ubica el triunfo de Lula en una disputa política que excede las fronteras brasileñas. Durante la campaña, Milei respaldó públicamente a Flávio Bolsonaro, rival del mandatario brasileño. La derrota del candidato de la derecha representa, en ese sentido, un revés para un aliado político del Presidente argentino, aunque no permite anticipar por sí sola cambios en el escenario electoral local.

Qué le pidió Massa a Milei después del triunfo de Lula

La lectura del resultado brasileño también tuvo una derivación directa sobre la relación bilateral. Massa sostuvo que Milei debe reconocer la victoria de Lula y normalizar el vínculo entre ambos países, que consideró estratégico tanto por el intercambio comercial como por la historia compartida desde los primeros pasos del Mercosur.

“Los jefes de Estado no deben involucrarse en otros estados, y mucho menos con agravios y con insultos”, planteó. Para el exministro, la campaña argentina de respaldo a Flávio Bolsonaro y los ataques de Milei contra Lula dejaron una oportunidad para revisar la política exterior.