En su cuarto día, la cumbre anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) se endureció. El arribo de las delegaciones que faltaban y de los funcionarios de rango de países como Estados Unidos a la capital tailandesa de Bangkok coincidió con el inicio de las tradicionales protestas que rodean estos eventos.
El aumento de la seguridad implicó una ampliación del vallado que interrumpió la circulación de una de las arterias principales de la ciudad, la vía Radchadaphisek, que desemboca en la avenida Rama IV, en conmemoración al rey Mongkut, considerado uno de los grandes reformistas de Tailandia. Del otro lado de la avenida se abre uno de los principales mercados que rodean a la ciudad.
Desde allí, algunas decenas de manifestantes se dirigían hacia el centro Reina Sirikit para protestar en contra de la cumbre, los organismos y las crisis de deuda que enfrentan los hogares.
A pesar de que existe un máximo legal del 15% para los intereses que deben pagarse por una deuda, la incapacidad de pago de los hogares trepó en los últimos años. Sin embargo, la proliferación de los préstamos informales en un país donde el efectivo sigue siendo la norma, llevó a que se agrave el panorama.
Otro de los ejes de la protesta estuvo puesto en el clima. La ausencia de los máximos referentes de Estados Unidos, salvo por la presencia de Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, hizo que la agenda fuera cooptada por los grupos mayoritarios, en particular de África y Asia, regiones que captan los principales efectos del cambio climático.
El refuerzo de los controles superó por amplio margen la cantidad de personas que se manifestaban.
Robots y Luis Vuitton vs. agua no potable
Tradicionalmente, la locación de la cumbre anual busca dar promoción a alguno de sus socios. Este año, eligió a Tailandia, un destino que ya recibe 30 millones de turistas al año.
La temporada de lluvias y las inundaciones en las áreas circundantes, que días antes de la cumbre inundaron el centro de la ciudad, no alcanzaron para demorar el evento que convocó a los líderes de los equipos económicos del mundo.
Tailandia presenta un modelo de desarrollo orientado a la economía de servicios, en particular los digitales, actuando de atractor de los nómades digitales. Entre los incentivos que ofrece el país, se encuentra la seguridad y el valor del baht (un dólar equivale a 33 baht), la moneda local, a lo que se suma que los bienes son baratos en comparación con sus países vecinos.
Como elemento para ilustrar, el anfitrión optó por poner una cafetería atendida por un brazo robótico. Como toda innovación, está en desarrollo, y al segundo día, una tarea que originalmente requería de un ser humano necesitó de dos más el brazo robótico para completar el expendio de las bebidas. “Si este es el aumento de la productividad, va a ser complicado”, comentó una espectadora.
La superposición también se dio en el piso en el que las delegaciones tienen sus oficinas. En frente del hangar que nuclea al staff del FMI hay un escenario en el que se dan distintas exposiciones, entre ellas, de peleas de Muay Thai. En la zona VIP que da a ese escenario hay dos sillas en primera fila reservada para los presidentes de los organismos, Kristalina Georgieva por el FMI y Ajay Banga por el BM.
En una de esas exposiciones, el argentino Alan Yauny se batió en ese escenario en un duelo de Muay Thai y fue abatido por su contrincante tailandés.
A pesar de las facilidades que puede representar acceder a una comida por un dólar, Tailandia cuenta también con una brecha significativa.
La capital tiene 200 shoppings y centros comerciales medianos, la mitad de la cantidad de templos budistas que se distribuyen por la ciudad, algunos de ellos con hasta cuatro siglos de existencia. Los principales centros comerciales se caracterizan por contar con marcas de lujo que ni siquiera hacen pie aún en Argentina. En el sentido contrario, el déficit de infraestructura es tal que, hasta el centro de la ciudad, caracterizado por hoteles de cinco estrellas, no cuenta con agua potable apta para el consumo humano. El problema no responde al tratamiento de la misma, sino a la falta de reacondicionamiento de los caños.
Una lógica similar se extiende sobre las avenidas que no pertenecen al centro moderno de Bangkok. Algunos de los hoteles recomendados por el organismo están hacia las afueras y son de indiscutible categoría, lo que los hace contrastar significativamente con las casas que los rodean. Por la tarde, se concentran numerosos grupos de mujeres jóvenes en sus alrededores.