El presidente Javier Milei reactivó su agenda en Balcarce 50 tras más de 20 días de refugiarse en la Quinta de Olivos con una reunión de Gabinete que comenzó a las 10 de la mañana y duró alrededor de tres horas. De esta manera, dio comienzo a una semana de alta actividad política y sentó el tono de cara al segundo semestre con un pedido claro a los ministros antes del comienzo del año electoral.
El último encuentro interministerial había sido en el Tedeum del 9 de julio, tras la ceremonia litúrgica que se celebró en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires a unos metros de la Casa Rosada. Desde ese entonces, el primer mandatario redujo sus visitas a la sede del Gobierno e hizo sus primeras apariciones en público la semana pasada, donde disertó en el Council of the Americas y la Bolsa de Comercio de Rosario para defender la gestión económica.
Del cónclave de esta mañana no difundieron foto. Según pudo saber El Cronista, el mensaje del Presidente en sus últimas apariciones públicas se trasladó también al análisis económico que se realizó esta mañana en el Salón Eva Perón: el jefe de Estado reafirmó el rumbo de la gestión y descartó un “plan platita” de cara a las elecciones del 2027 para reactivar el bolsillo del electorado.
“Sostuvo que para ganar una elección no corresponde hacer trampas ni traicionar las convicciones en busca de un resultado electoral”, dejaron trascender fuentes oficiales. En ese sentido precisaron también que Milei puso foco en construir credibilidad y que un cambio de rumbo implicaría perderla.
El debate económico sobre la morosidad de las familias, uno de los frentes que más generó ruido en las últimas semanas en el arco político, también se hizo presente en el ardo debate que se llevó a cabo entre ministros. La conclusión oficial fue que los indicadores “no reflejan una situación de crisis” y que el incremento de la mora comenzó a revertirse, con una tendencia descendente.
“No hay elementos para culpar a la política del Gobierno por lo que está pasando en términos de morosidad”, había dicho el Presidente en la Bolsa de Comercio el viernes pasado. También acusó a sus críticos de estar usando políticamente el indicador: “Están utilizando políticamente una categoría de mercado que entra en la definición de ‘repugnante’ y se está tratando de cargar esas culpas sobre el Gobierno cuando el Gobierno anunció la política que iba a hacer y la cumplió”.
El tema dejó de ser solamente económico y se convirtió en un nuevo frente de disputa política entre el Gobierno y la oposición. La discusión central es quién debe hacerse cargo del aumento del endeudamiento: mientras la Casa Rosada sostiene que se trata de un “problema entre privados” que debe resolverse dentro del mercado, los bloques opositores lo presentan como una consecuencia del deterioro de los ingresos, las altas tasas y el esquema económico de Milei.
El conflicto ya llegó al Congreso, donde hay alrededor de 30 proyectos que buscan dar algún tipo de respuesta a las familias endeudadas, aunque las iniciativas permanecen frenadas en distintas comisiones donde LLA y sus aliados tienen capacidad de bloqueo. Las propuestas apuntan, con distintos mecanismos, a regular las tasas y establecer criterios de crédito responsable, crear programas de refinanciación y alivio de deudas, generar mecanismos de “segunda oportunidad” para consumidores sobreendeudados y reforzar la protección frente a prácticas abusivas de cobranza.
En ese repaso se enumeraron las medidas que el Gobierno viene aplicando para atender el problema y “mejorar las condiciones de financiamiento”: Milei puso foco en la baja de la inflación, la reducción del riesgo país y el trabajo con distintos actores del sector financiero para renegociar tasas y extender plazos. “La foto sigue siendo horrible, pero la película es la mejor”, sostuvo también la semana pasada en el Council, antes de admitir que “falta un montón” para que los resultados de la recuperación se reflejen plenamente.
En la reunión de Gabinete, también se discutió el escenario político y el impacto de los discursos que, según el diagnóstico oficial, buscan “instalar incertidumbre y temor tanto en la sociedad como en los mercados”. Frente a ese cuadro, se planteó la necesidad de insistir con la difusión de los resultados de la gestión, en una batalla discursiva que ya encabezó el Presidente en sus primeras apariciones la semana pasada, tras días de inactividad en Casa Rosada.
Los únicos dos ausentes fueron la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, ni la de Seguridad, Alejandra Monteoliva, “porque estaban de viaje”. Sí dieron el presente el jefe de Gabinete, Diego Santilli; la secretaria general de Presidencia, Karina Milei; el canciller Pablo Quirno; el de Economía, Luis Caputo; el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; el de Salud, Mario Lugones.
Del encuentro también participaron el equipo de ministros, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, y la senadora nacional Patricia Bullrich. No obstante, una ausencia llamativa fue la del asesor Santiago Caputo, quien llegó a Balcarce 50 una hora después de que comience el cónclave: “Tuvo un compromiso impostergable”, aseguraron desde su entorno.