El Papa es argentino. La noticia llegó pasadas las 16 horas en el país y, pese a que Jorge Mario Bergoglio fue el segundo en la última votación, hace apenas ocho años, tomo a la mayoría por sorpresa porque no se trataba del principal aspirante a suceder a Benedicto XVI. Durante la tarde y entrada la noche, los fieles argentinos se unieron en las parroquias, con epicentro en la Catedral Metropolitana, para festejar al primer Papa argentino, el primero latinoamericano y el primero no europeo en más de 1.200 años.


Las opiniones coinciden en destacar la humildad, sencillez y opción por los pobres del nuevo ocupante del Sillón de Pedro por el discípulo de Jesucristo a quien le fue encomendada la formación de la Iglesia Católica aunque su figura quedó también teñida por una de las épocas más oscuras de la Argentina, el Proceso Militar que dejó miles de desaparecidos y que lo encontró al frente de la orden religiosa que lo alberga, la Compañía de Jesús, en la Argentina. Se desempeñó como Provincial de los jesuitas entre 1973 y 1979.


Nacido en Flores, hincha de San Lorenzo de Almagro, Bergoglio estudió once años para convertirse en Sacerdote, según los requisitos de su orden religiosa. Estuvo en este proceso en Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y Chile. A diferencia de muchos de sus antecesores y aspirantes al cargo, su carrera no estuvo en el Vaticano sino en los barrios. Su parroquia, cuentan sus colegas de la Compañía de Jesús, fue la del Patriarca San José, en San Miguel. Desde que fue nombrado Obispo Auxiliar de Buenos Aires, en 1992, su carrera lo llevó en ascenso hasta el Papado. En 1997 se convirtió en Arzobispo de Buenos Aires y en 2001 fue nombrado Cardenal. Al frente del Episcopado, Bergoglio, mantuvo una relación tensa con el matrimonio Kirchner que llegó a su punto máximo con la aprobación del matrimonio igualitario en 2010 y los avances en la discusión del aborto no punible a partir de 2011, dos cuestiones a las que se opuso férreamente.


En 2005 , el ex presidente Néstor Kirchner decidió no asistir a la homilía de Bergoglio en la Capital Federal, por lo que el tradicional Tedeum fue cancelado. Desde entonces, se celebra en distintas ciudades de las provincias. Pese a todo, la presidenta Cristina Fernández lo felicitó ayer y aseguró que estará en la asunción del nuevo Papa.


Los allegados a Bergoglio destacan que mantuvo su apego por la sencillez. El nombre por el que el mundo lo llamará, Francisco, describe esta condición porque remite al santo de Asís, de túnica y sandalias, al que se le adjudica además un período de renovación de la Iglesia.


Francisco enfrenta una Iglesia en crisis por denuncias de corrupción y aberraciones sexuales. También le tocará la dura tarea de contener a los fieles, y la casi quimera de acrecentarlos, cuando muchos le piden modernización a la organización milenaria.


Quienes lo conocen aseguran que, de querer una renovación, pese a sus 76 años y a que vive desde hace tiempo con un solo pulmón, tiene la fuerza para hacerla.