El salario real en 2013, por el efecto combinado de la inflación y el impuesto a las Ganancias, será inferior al del año pasado, lo que afectará el consumo de asalariados de ingresos medianos y altos, según un estudio elaborado por la Fundación Mediterránea.
El poder adquisitivo de las familias se verá afectado nuevamente durante este año por la falta de mecanismos de actualización periódica automática para establecer los montos a pagar por el Impuesto a las Ganancias, ante el ambiente inflacionario del país, según un trabajo realizado por Marcelo Capello y Gustavo Diarte.
El estudio presenta escenarios de aumentos salariales brutos y de bolsillo para trabajadores de ingresos medios y altos en 2013 y así muestra que para un trabajador soltero con un salario bruto de $ 10.000 ($ 8.300 neto) un aumento de 25% este año quedará en 22,9% por el incremento paralelo del impuesto a las Ganancias. Mientras que en el mismo caso si el salario es de $ 15.000 ($ 12.450 neto) el aumento salarial sólo será de 21% y si el sueldo es de $ 20.000 ($ 16.600 neto), la suba quedará en 19,6%. Para un casado con dos hijos en las mismas condiciones, en el primer caso obtendrá una suba de 24,6%, pero el segundo ya será de 22,3% y el tercero, de 20,5%.
Según los especialistas, los topes y escalas de Ganancia sin actualización de montos nominales se conjugan con las paritarias que deben encararse durante el presente año para volver menos previsibles los ingresos reales de bolsillo de los trabajadores y la rentabilidad empresaria
Los técnicos recordaron que esta situación se inscribe en un ambiente inflacionario en el que no existe actualización periódica automática para el mínimo no imponible y las escalas de Ganancias.
Por ello, el informe de la Fundación Mediterránea indicó que así, es de prever que durante 2013 existirán fuertes oscilaciones en el peso real que adquieren los tributos sobre los presupuestos familiares o empresariales.
Ello vuelve menos previsible los ingresos reales de bolsillo de los trabajadores, después de pagar impuestos sobre sus ingresos, y la rentabilidad empresaria, se indicó.
El informe expresó que entre 2001 y 2013, los salarios reales de los trabajadores formales habrán aumentado alrededor de 26%. No obstante, el salario de bolsillo obtenido por los trabajadores, luego de pagar Ganancias, aumentó menos que dicho guarismo, a causa del avance del impuesto sobre los trabajadores de ingresos medios y altos.
En este contexto, la Fundación Mediterránea consideró que mientras los salarios reales de los trabajadores formales tuvieron una leve suba en 2012 y 2013, el salario real después de pagar el Impuesto a las Ganancias mostró una reducción en su poder de compra en 2012, y muy probablemente se repita en 2013, afectando el consumo real de asalariados de ingresos medios y altos.
La última modificación en los topes para cumplir con el pago de Ganancias fueron anunciados por la presidenta Cristina Kirchner a fines de enero pasado, cuando dispuso ajustar en 20% el monto mínimo no imponible para cumplir con el pago de este tributo.
Desde los gremios se objetó la medida, ya que se esperaba un porcentaje mayor de ajuste, tras dos años sin movimiento, pero la suba del piso redundará en una disminución de $ 8.000 millones en la recaudación del Impuesto a las Ganancias.
Para la Fundación Mediterránea, hoy en la Argentina hay tres jugadores que toman decisiones respecto de las paritarias. Primero el Gobierno anuncia el ajuste de Ganancias, para que recién entonces los sindicatos planteen sus exigencias a las empresas.