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Un descubrimiento bajo el fondo del océano podría cambiar el mapa global del acceso al agua. Investigadores confirmaron la presencia de un enorme reservorio de agua dulce oculto bajo el lecho del Atlántico, frente a la costa noreste de Estados Unidos.

El depósito se habría formado hace unos 20.000 años, durante la última glaciación, cuando el nivel del mar era mucho más bajo. En ese periodo, grandes volúmenes de agua quedaron atrapados en sedimentos porosos y luego sellados por capas de arcilla y limo, lo que permitió su conservación hasta hoy.

La confirmación se logró tras una reciente misión científica que perforó cientos de metros bajo el fondo marino cerca de Nantucket y Martha’s Vineyard. Allí se extrajeron más de 13.000 galones de líquido con baja salinidad, una prueba clave de que el acuífero submarino es vasto y antiguo.

Una fuente estratégica de agua con grandes desafíos

Las primeras pistas sobre este fenómeno habían sido detectadas décadas atrás por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), pero solo ahora se logró comprobar su magnitud real. Los expertos consideran que podría abastecer a millones de personas durante siglos, aunque no es una solución inmediata.

La ubicación de la importante reserva encontrada en el Atlántico (Fuente: Mapa: IODP / ECORD, Expedición 501, 2026).Mapa: IODP / ECORD, Expedición 501, 2026

El geofísico Brandon Dugan, codirector científico de la expedición, advirtió que antes de pensar en su aprovechamiento es necesario estudiar cómo el agua dulce permanece separada del océano y qué niveles de extracción evitarían la intrusión salina. Estas variables definirán la viabilidad técnica del proyecto.

Impacto ambiental, legal y climático del hallazgo

Más allá del avance científico, el descubrimiento abre interrogantes sobre su regulación y uso sostenible en el largo plazo:

  • El depósito se ubica en aguas federales o zonas económicas exclusivas, lo que exigiría nuevos marcos jurídicos para definir su administración.
  • Su explotación implicaría infraestructura para bombear, transportar y potabilizar el recurso sin afectar ecosistemas marinos.
  • Los investigadores subrayan que no es un recurso renovable a escala humana, ya que se formó hace miles de años.
  • Podría funcionar como una reserva estratégica ante sequías prolongadas, contaminación de acuíferos costeros o crisis climáticas extremas.

En un contexto de creciente demanda de agua potable y de fenómenos climáticos más severos, este descubrimiento amplía el abanico de posibles soluciones, aunque su desarrollo requerirá décadas de investigación e inversión.