

Una reciente decisión de la Corte Constitucional de Colombia abrió un debate sobre los límites de las sanciones disciplinarias en los colegios. El tribunal estudió el caso de un estudiante de 12 años que fue expulsado de una institución educativa luego de verse involucrado en un altercado con compañeros, situación que ocurrió en medio de denuncias de racismo escolar.
La sentencia T-513 de 2025 concluyó que el plantel vulneró derechos fundamentales del menor y fijó lineamientos que deberán aplicarse en situaciones similares dentro del sistema educativo colombiano. La decisión ordena revisar cómo se aplican las sanciones y cómo deben activarse los protocolos frente a denuncias de discriminación.
Por qué este caso de racismo llegó a la Corte Suprema
El caso llegó a la justicia mediante una acción de tutela presentada por la madre del estudiante contra el colegio donde cursaba sus estudios y contra la Secretaría de Educación del municipio.
Según la familia, el menor soportó durante años comentarios ofensivos relacionados con su origen racial y también con una condición médica diagnosticada como hidrocefalia.

De acuerdo con el expediente judicial, esas situaciones habrían afectado su bienestar emocional, generando aislamiento y episodios de depresión.
A pesar de las quejas presentadas por la familia ante directivos del plantel, las rutas institucionales destinadas a atender denuncias de discriminación no se habrían activado de manera efectiva.
El conflicto que terminó con la pérdida del cupo escolar
La situación llegó a un punto crítico en octubre de 2024, cuando el estudiante protagonizó una pelea con otros compañeros. El incidente ocurrió después de que, según el proceso judicial, uno de los alumnos realizara comentarios ofensivos contra su madre con expresiones racistas, lo que desencadenó el enfrentamiento físico dentro del colegio.
Tras lo ocurrido, la institución abrió un proceso disciplinario contra los estudiantes implicados. Como resultado de ese trámite, el plantel decidió no renovar el cupo del menor para el siguiente año académico. Cuando su madre intentó completar la matrícula en línea, el sistema indicaba que el estudiante había perdido su lugar en la institución.
El precedente que fijó la Corte para los colegios
Al analizar el expediente, el alto tribunal concluyó que el procedimiento disciplinario fue desproporcionado y que no se evaluó adecuadamente el contexto de discriminación denunciado por el estudiante. Además, el fallo señala que el colegio “no investigó diligentemente, no documentó ni adoptó medidas de protección” frente a los reportes de racismo presentados por el menor.
Como resultado de la decisión judicial, la Corte ordenó que el estudiante pueda regresar al plantel si así lo decide y dispuso medidas para evitar que casos similares se repitan. Entre ellas, se exige modificar el manual de convivencia, realizar un acto pedagógico público contra la discriminación y garantizar que los protocolos se activen incluso cuando las denuncias se presenten de manera verbal.











