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Una investigación reciente encendió un nuevo debate: ¿pueden algunos perros aprender palabras del mismo modo que los niños pequeños, simplemente escuchando conversaciones humanas? Los resultados no solo dicen que sí, sino que muestran cuán profunda puede ser su comprensión del lenguaje.

Estudios previos demostraban que los bebés pueden incorporar vocabulario nuevo solo escuchando a los adultos, siguiendo su mirada y captando claves sociales. Esa investigación publicada en Science confirmaba que, incluso sin interacción directa, los niños extraen palabras y las asocian con objetos.

Noe, un perrito de raza Shih Tzu, sorprendió a su familia por su capacidad para reconocer a sus juguetes por sus nombres. Foto: cortesía.
Noe, un perrito de raza Shih Tzu, sorprendió a su familia por su capacidad para reconocer a sus juguetes por sus nombres. Foto: cortesía.

Los perros inteligentes: qué descubrieron los científicos

Un equipo de la Universidad Eötvös Loránd (ELTE), en Hungría, decidió poner a prueba si este mismo mecanismo de aprendizaje incidental podía darse en perros considerados “dotados para aprender palabras”, animales previamente identificados por reconocer decenas de juguetes por su nombre. Fue así que decidieron poner en marcha el experimento, que constó de varias fases:

Fase 1: aprendizaje directo

Los dueños de 10 perros presentaron dos juguetes nuevos y nombraron repetidamente cada objeto durante sesiones cortas. Tras solo ocho minutos acumulados, siete de los diez animales lograron reconocer por nombre ambos juguetes con una precisión notable, según explicó la investigadora cognitiva Shany Dror.

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Fase 2: aprendizaje pasivo, sin contacto visual

La verdadera sorpresa llegó cuando los científicos repitieron la prueba sin permitir que los perros interactuaran ni siquiera miraran a sus dueños.

Desde detrás de una barrera, solo escuchaban a los humanos mencionar los nombres mientras movían los juguetes entre sí. Aun así, siete de los diez perros identificaron correctamente los objetos nuevos. Seis de ellos coincidían con los que habían tenido mejor desempeño en la primera fase.

Fase 3: ¿usan señales sociales como los bebés?

En una tercera instancia, los dueños mencionaban los nombres solo después de ocultar los juguetes en un balde. Nuevamente, la mayoría de los perros pudo identificar el objeto correspondiente y recordarlo incluso dos semanas después.

Qué implican estos resultados y por qué sorprenden a la comunidad científica

Para Dror, los perros demostraron “una flexibilidad enorme para aprender bajo condiciones muy distintas”, algo que sugiere que las habilidades cognitivas que posibilitan el aprendizaje observacional en humanos probablemente evolucionaron antes del lenguaje.

Durante la domesticación, los animales que mejor entendían a los humanos fueron seleccionados, lo cual explicaría por qué algunos perros actuales pueden incluso aprender sin que se les hable directamente.

Una habilidad reservada para pocos

Los investigadores advierten que estos resultados no aplican a la mayoría de los perros. De hecho, cuando se probó el mismo método con border collies sin experiencia previa en nombres de objetos, no mostraron aprendizaje espontáneo.

Estudios anteriores revelaron que los perros “superdotados” pueden aprender hasta 12 juguetes por semana y recordar nombres durante años. Pero la habilidad sigue siendo extremadamente rara.

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Qué otros animales comparten esta capacidad

Investigaciones previas hallaron comportamientos similares en bonobos y en loros grises africanos, aunque con más mediación humana. Esto posiciona a los perros dotados como un caso único por la naturalidad de su aprendizaje y su convivencia cotidiana con las personas.

La ciencia todavía no tiene respuestas completas, pero sí una certeza: estos animales especiales están revelando cuán profunda puede ser la comunicación entre humanos y perros.

Estos descubrimientos reafirman algo que los dueños ya intuían: los perros no solo nos escuchan… también nos entienden.