En esta noticia

La Colección Balanz inauguró en su Sala Nazaré “Drama”, la primera exposición individual de Andrés Bedoya (La Paz, 1978) en la Argentina. La muestra reúne más de quince obras producidas íntegramente para la ocasión.

Juliana Fontalva, curadora y directora general de la Colección Balanz, organizó la exhibición, que abrió el pasado 25 de septiembre en la planta baja del Edificio Lipsia (Av. Corrientes 316) y permanecerá abierta al público hasta enero de 2027.

“¿Cuáles son los materiales que activan nuestra memoria?“, planteó la curadora al presentar la muestra, una pregunta que funciona como hilo conductor de la experiencia.

Drama, de Andrés Bedoya, en Colección Balanz
Drama, de Andrés Bedoya, en Colección Balanz

“Drama” parte de una indagación sobre la memoria, la herencia y la persistencia de las experiencias personales en los objetos.

A partir de los dibujos de moda de su madre, el artista tomó el duelo y la memoria histórica y familiar como material de trabajo.

Para las obras, Bedoya trabajó con distintos elementos como latón, alambre, tela, cadenas, espejos y ceniza de cigarros, además de luces LED, vidrio e imágenes digitales.

El drama funciona para el artista como una forma de narrar, exagerar, ser histriónico y barroco, teatralizar el dolor y, al mismo tiempo, encontrar en esa teatralización una posibilidad para la risa y el placer sensorial.

La madre del artista, Cynthia De Ugarte De Bedoya (Cochabamba, 1945 – La Paz, 1994), desarrolló su trayectoria entre el oficio textil, la confección y el diseño de indumentaria. En La Paz fundó la fábrica de ropa Angora Sport.

De Ugarte realizó vestuarios para producciones teatrales y prendas para diseñadores. En 1990 inició una formación formal en la Academia Teniente de La Paz, donde produjo un extenso cuerpo de dibujos para desarrollar su propia firma. Murió en 1994 a los 49 años.

Drama, de Andrés Bedoya, en Colección Balanz
Drama, de Andrés Bedoya, en Colección Balanz

Bedoya estudió diseño en la University of Texas en Austin y trabajó como gestor cultural en Nueva York. Su trayectoria se desarrolló entre Bolivia, Estados Unidos y, más recientemente, la Ciudad de México.

La muestra dialoga con piezas anteriores del artista que ya forman parte del acervo: Vestimenta II (2016) y Sin título (hombre crucificado) (2017). En ambas ya aparecían el cuerpo, la vestimenta y la herencia como territorios de exploración.

La curadora entiende la presencia de la madre en la sala como “un circuito de transmisiones entre generaciones”. El texto curatorial lo define como un vínculo “entre lo doméstico y lo ritual, entre lo que la madre guardaba y lo que el hijo construyó”.

Andrés Bedoya
Andrés Bedoya

Una colección semipública

En diálogo con El Cronista, Fontalva repasó el origen de la Colección Balanz y cómo fue creciendo el acervo, que se puede visitar en el subsuelo de la sala.

“La colección fue creciendo, al principio más como una exploración inicial, más como una compra, y cuando cobra carácter de colección, empiezan a hacer incorporaciones más institucionales”, relató.

La curadora detalló que la empresa busca acercar el arte a sus propios empleados, ya que muchas de las obras se exhiben en las oficinas que la sociedad de Bolsa tiene en Microcentro y Nordelta.

Además, con el objetivo de acercar el arte a la gente, el equipo diseñó una estrategia institucional con una línea editorial propia.

La misión, señaló Fontalva, es “empezar a abrir la colección como un acervo semipúblico, porque no deja de ser una colección privada, pero con una instancia pública”.

La colección comenzó en 2008 y reúne más de 600 obras de más de 110 artistas nacionales e internacionales. Entre las piezas destacadas, Fontalva mencionó una obra del japonés Takashi Murakami, que Balanz exhibe en su sede de Nordelta junto a otras piezas de gran escala.

La obra de Ernesto Neto, parte de la Colección Balanz.
La obra de Ernesto Neto, parte de la Colección Balanz.

Fontalva también destacó una instalación del brasileño Ernesto Neto: “Es una pieza para nosotros icónica, que es una pieza interactiva, en donde el arte rompe esa barrera de no tocar”, describió.

Fontalva sumó a la lista las obras de la cubana Belkis Ayón, que la colección incorporó hace más de siete años. “Con su participación en la Bienal y muchas muestras importantes en Europa, ha empezado a tener más relevancia”, indicó.

Según la curadora, la colección busca un panorama amplio del arte latinoamericano e internacional. Sus tópicos de interés, explicó, “tienen que ver con identidad, con geografía, con existencialismo, con drama, que es como el título de la muestra”.

Drama, de Andrés Bedoya, en Colección Balanz
Drama, de Andrés Bedoya, en Colección Balanz

Un espacio fuera del circuito comercial

La Sala Nazaré funciona desde marzo de 2026 en la planta baja del Edificio Lipsia, en Av. Corrientes 316. Con “Drama”, la colección inicia una programación de artistas invitados individuales.

“Tenemos ganas de demostrar la diversidad que tiene la colección y de poder también darle el espacio a artistas que normalmente no tienen un venue para poder exhibir en Buenos Aires”, explicó Fontalva.

La curadora buscó diferenciar la sala de otros espacios. El objetivo, dijo, es “corrernos del lado comercial, que capaz tiene una galería, o más institucional, que tiene un museo, para hacer otro tipo de exploraciones al arte contemporáneo”.

En esta línea, Fontalva destacó el rol de la sala en la formación de públicos. “No tenemos seguridad en las salas, sino orientadores y gente que está dispuesta a entablar diálogos, charlas, debates”, contó. “Felices de que se nos sume más gente para charlar”, concluyó.

La muestra abre los jueves de 14 a 18 horas y los viernes y sábados de 12 a 18 horas. La colección ofrece recorridos guiados los jueves, viernes y sábados a las 16 horas.