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El crecimiento del turismo argentino en Florianópolis dejó de explicarse solo por variables económicas o climáticas. En los últimos años, la ciudad incorporó prácticas culturales que llegaron con los visitantes y se instalaron de forma sostenida.
En 2025, la Argentina fue el principal país emisor de turistas hacia Brasil, con más de 3,3 millones de viajeros. Florianópolis se posicionó como uno de los destinos más elegidos y en 2026 la tendencia se mantuvo. La presencia argentina se volvió visible tanto en el espacio público como en los consumos culturales.
Más vuelos y mayor conectividad regional
Brasil cerró el último año con cifras récord de turismo internacional y Santa Catarina capitalizó ese crecimiento. Durante la temporada alta, Florianópolis contó con hasta 30 vuelos diarios desde Buenos Aires, además de nuevas rutas desde Córdoba, Rosario, Salta y Tucumán.
A esto se sumó el flujo terrestre: se registraron más de 8.000 vehículos diarios cruzando la frontera desde Argentina. Según datos de Despegar, las búsquedas para viajar a Brasil entre enero y febrero crecieron 35% interanual.
Costumbres que se integran al paisaje urbano
La presencia argentina se manifiesta en hábitos cotidianos. El mate en la playa, la música nacional en paradores y bares, y el consumo de fernet forman parte de una escena cada vez más habitual.
Argentina concentra más del 80% del consumo mundial de fernet, con más de 50 millones de litros por año. En Florianópolis, la bebida comenzó a circular entre turistas y locales, integrándose a los espacios de socialización nocturna y desplazando, en algunos casos, a los tragos tradicionales.
Música argentina y convivencia cultural
El rock y el pop argentinos ganaron espacio en la oferta musical informal de la ciudad. En playas, bares y encuentros espontáneos, conviven artistas argentinos con géneros locales, en una dinámica que no presenta tensiones y se sostiene por la repetición del hábito.
La circulación del idioma español y portugués, así como la apropiación compartida de ciertas costumbres, consolidaron una convivencia cultural marcada por la presencia sostenida de turistas argentinos.
Cosquín Rock en Florianópolis: un hito cultural
En ese contexto, la llegada del Cosquín Rock a Florianópolis funcionó como punto de inflexión. El festival, nacido en Córdoba en 2001, desembarcó en el Stage Music Park de Jurerê Internacional, con capacidad para 13.000 personas.
La grilla combinó artistas argentinos, uruguayos y brasileños, entre ellos Ratones Paranoicos, Los Pericos, Dillom, Perotá Chingó, La Vela Puerca y Maneva. El público estuvo compuesto mayoritariamente por argentinos y brasileños, sin segmentación por nacionalidades.
Durante el evento, el consumo de fernet fue una constante, reforzando la presencia de un símbolo cultural argentino en un festival realizado fuera del país.
Una tendencia que se consolida
Más allá de la estacionalidad, el fenómeno da cuenta de una transformación cultural sostenida. Florianópolis no solo recibe turistas argentinos: incorpora prácticas que se repiten, se naturalizan y se integran al funcionamiento cotidiano de la ciudad.
El crecimiento del turismo, la mejora en la conectividad y la exportación de eventos culturales indican que el vínculo entre Argentina y el sur de Brasil atraviesa una etapa de consolidación que va más allá de una temporada récord.
