México, Honduras, El Salvador y Estados Unidos exigen a todo viajero extranjero un pasaporte vigente para autorizar su ingreso. Quienes postergaron la renovación y llegan con el documento vencido, o dentro del margen mínimo exigido, pueden quedar afuera del vuelo o ser rechazados en el control migratorio.
El Instituto Nacional de Migración de México, el Instituto Guatemalteco equivalente en la región centroamericana y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos son las autoridades que fiscalizan este requisito. El problema suele aparecer antes de viajar, cuando la aerolínea revisa la documentación en el check-in.
¿Qué exige cada país en materia de vigencia del pasaporte?
El requisito de pasaporte vigente es común a los cuatro países, pero el margen mínimo exigido varía según el destino. Ninguno acepta el documento vencido bajo ninguna prórroga o justificación.
Estos son los criterios que aplica cada país:
- México: el pasaporte debe estar vigente y cubrir toda la estadía, sin un mínimo de meses adicionales exigido por ley.
- Honduras: además de la vigencia, pueden surgir inconvenientes si el vencimiento cae dentro de los seis meses posteriores al ingreso.
- El Salvador: exige un documento vigente por la duración del viaje; los ciudadanos del bloque CA-4 pueden ingresar solo con su documento nacional de identidad.
- Estados Unidos: la CBP pide, como norma general, seis meses de vigencia posteriores a la estadía, salvo para los países exentos del “Six-Month Club”, que solo necesitan validez durante la permanencia.
¿Qué pasa si los viajeros no cumplen con este requisito?
Si el pasaporte no cumple la vigencia exigida, la aerolínea puede negar el embarque en el origen para evitar sanciones en destino, o la autoridad migratoria puede rechazar el ingreso directamente en la frontera. La decisión final siempre queda en manos del agente migratorio que revisa la documentación.
Los cuatro países permiten iniciar el trámite de renovación aunque el pasaporte ya esté vencido, sin necesidad de justificar la demora, excepto en ciertos casos como el de Estados Unidos que requiere tramitar un nuevo documento de cero si el ejemplar original se emitió hace más de 15 años.
Aun así, conviene resolverlo con anticipación, porque los turnos y la entrega del nuevo documento pueden demorar varias semanas.