Una ley estatal contempla multas desde u$s 25 para los dueños de perros cuyos animales se conviertan en una “molestia” al salir sin supervisión y meterse en propiedad ajena. La normativa clasifica a los perros sueltos y habilita sanciones que escalan según la conducta del animal.
La regla, vigente en el estado de New Hampshire bajo el código RSA 466:31, define como perro “suelto” a todo animal que esté fuera de la propiedad de su dueño y sin control ni supervisión. Según el caso, el can puede ser catalogado como molestia, amenaza o peligroso, con multas que llegan hasta u$s 1.000.
¿Qué hacen los perros para recibir la multa de hasta u$s 1000?
La multa más baja, de u$s 25, corresponde a la categoría de “molestia” y se aplica cuando un perro deambula sin supervisión por la propiedad de un vecino. El error de fondo suele estar en casa: no contener ni vigilar al animal, lo que permite que se escape.
La sanción crece con la reincidencia dentro del mismo año. Un vecino puede llamar a control animal cada vez que detecte un perro sin supervisión en su terreno, o si el animal cava, defeca o daña la propiedad.
Los montos por “molestia” se ordenan así:
- Primera infracción: u$s 25
- Segunda infracción (dentro de 12 meses): u$s 50
- Tercera infracción: u$s 100
¿Cómo afecta a los dueños y qué otras multas existen?
Las sanciones se endurecen según la gravedad. La categoría “amenaza” arranca en u$s 200 y llega a u$s 400 por las reincidencias dentro del año. La categoría “peligroso” parte de u$s 400 hasta u$s 1000 y, además, deja al dueño a cargo de todos los gastos médicos si el perro lastima a una persona.
La ley también marca un límite para los vecinos: no permite dañar ni matar a un perro solo por estar en una propiedad ajena, aunque cause destrozos o ladre. Los municipios con ordenanzas propias pueden sumar leyes de correa y definiciones más estrictas sobre qué se considera un perro suelto.