En la ciudad china de Chongqing, un rascacielos horizontal de 300 metros de extensión y 12.000 toneladas flota a 250 metros de altura conectando cuatro torres. La estructura, conocida como The Crystal, presenta un peso equivalente al de la Torre Eiffel, aunque, a diferencia de esta, no tiene contacto con el suelo.
Forma parte del complejo Raffles City Chongqing, desarrollado por CapitaLand y diseñado por Safdie Architects, la firma responsable de Marina Bay Sands en Singapur. Con más de 10.000 metros cuadrados de superficie interior, no es únicamente un puente entre torres: se erige como una ciudad entera suspendida en el aire.
¿Cómo se llevó a cabo la construcción de un rascacielos horizontal de 12.000 toneladas a una altura de 250 metros?
El principal reto no fue el diseño, sino el ensamblaje. Con el fin de evitar la construcción de la estructura a plena altura, se procedió a la edificación de tres secciones centrales a nivel del suelo, las cuales fueron elevadas mediante gatos hidráulicos de cadena: sistemas de elevación sincronizada que operan con precisión milimétrica.
Cada sección tenía un peso de hasta 2.400 toneladas y debía ajustarse con precisión a los puntos de conexión de las torres, expuesta a los vientos y a la niebla del río. El exterior fue revestido con aproximadamente 3.000 paneles de vidrio y casi 5.000 de aluminio, los cuales están integrados en un marco estructural plegado que define su distintiva fachada facetada.
¿Qué elementos componen el rascacielos horizontal y por qué Chongqing ha emergido como un ícono global en el ámbito arquitectónico?
The Crystal incluye restaurantes, bares, jardines, un lobby de hotel y un club privado que cuenta con una piscina infinita de 50 metros. Su atracción principal es una terraza con piso de vidrio transparente de 1.500 metros cuadrados, desde la cual los visitantes pueden observar directamente las calles, situadas a 250 metros debajo.
El complejo completo, que comprende oficinas, hotel, apartamentos y comercios, requirió una inversión de u$s 3.400 millones y abarca más de 1.120.000 metros cuadrados construidos. En una megalópolis de 31 millones de residentes, con escasez de suelo y un terreno montañoso, The Crystal demuestra que la arquitectura del futuro no solo se alza hacia el cielo, sino que también puede extenderse y habitarlo.