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Vivir más años y con buena salud no depende únicamente de hacer ejercicio intenso o seguir dietas estrictas. Expertos en longevidad sostienen que el entorno y los hábitos cotidianos tienen un papel clave y ponen de ejemplo a las llamadas “zonas azules”.

En estos lugares, el movimiento forma parte de la vida diaria y se combina con una alimentación basada en productos naturales, fuertes vínculos sociales y otros hábitos que favorecen un envejecimiento saludable.

Zonas azules: ¿Qué son y por qué las recomiendan?

Las zonas azules son cinco regiones del mundo que se hicieron conocidas por concentrar una proporción inusualmente alta de personas que superar los 90 y los 100 años con buena calidad de vida.

El concepto fue popularizado por el periodista e investigador Dan Buettner a partir de estudios demográficos sobre comunidades longevas, entre las que se encuentran:

  • Okinawa (Japón)
  • Icaria (Grecia)
  • Cerdeña (Italia)
  • La Península de Nicoya (Costa Rica)
  • Loma Linda (Estados Unidos)

El secreto no estaría en entrenamientos intensos, sino en un estilo de vida que favorece el movimiento constante. En estas comunidades, las personas caminan a diario, realizan tareas domésticas o de jardinería y acumulan entre 10.000 y 12.000 pasos diarios de forma natural.

El secreto no estaría en entrenamientos intensos, sino en un estilo de vida que favorece el movimiento constante.Chat GPT

Otros consejos de los expertos para vivir más años

Además del movimiento cotidiano, los investigadores identificaron otros hábitos que se repiten entre las personas más longevas:

  • Priorizar una alimentación basada en plantas, con abundancia de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y frutos secos, mientras que el consumo de carnes procesadas y alimentos ultraprocesados es bajo.
  • Mantener vínculos sociales fuertes, compartir tiempo con familiares y amigos y participar activamente en la comunidad, factores asociados con un menor riesgo de enfermedades y un mejor bienestar emocional.
  • Encontrar un propósito de vida, ya sea mediante el trabajo, actividades personales o el servicio a la comunidad, lo que ayuda a mantenerse activo física y mentalmente.
  • Reducir el estrés de forma habitual, incorporando momentos de descanso, actividades recreativas o prácticas espirituales que formen parte de la rutina diaria.
  • Dormir y descansar adecuadamente, respetando los ritmos del organismo y evitando hábitos que afecten la calidad del sueño.

Los especialistas aclaran que estos hábitos no garantizan una vida larga por sí solos, ya que la longevidad también depende de factores genéticos y del acceso a atención médica. Sin embargo, sostienen que adoptar un estilo de vida activo, una alimentación equilibrada y una vida social saludable puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades crónicas y favorecer un envejecimiento más saludable