El año que acaba de cerrar fue de crecimiento y expansión para Fotter. La prueba es que las oficinas de la empresa, cuyo negocio está basado en una plataforma de comercio electrónico que comercializa calzado de primeras marcas y desarrolla el e-commerce para terceros, atravesó, recientemente, su cuarta mudanza. En octubre, Javier Vidaguren, uno de los tres socios y fundador, cortó cintas de las nuevas oficinas en Martínez, en la zona norte del Gran Buenos Aires.
Tenemos un depósito de casi 2.000 metros cuadrados, que es ocho veces más grande que el anterior, en el barrio porteño de Colegiales. Fue una necesidad de espacio. Cada vez, somos más en la oficina, argumenta, al frente de una empresa que, en 2013, facturó más de $ 15 millones, creció más de un 500% contra al año anterior y emplea a 25 personas.
La idea de negocio, explica Vidaguren, surgió un poco por casualidad. Trabajé muchos años en logística y consultoría de sistemas y procesos para industrias grandes. Andaba con ganas de hacer algo por mi lado y empecé a buscar alternativas. Veía que Internet, como modelo de negocios, funcionaba muy bien en los Estados Unidos y me planteé hacerlo en la Argentina, recuerda, quien arrancó el negocio desde la habitación de su casa.
Tras una inversión inicial de
u$s 50.000, entre ahorros propios y préstamos de amigos y familiares, Vidaguren comenzó el peregrinaje para llegar a las marcas. Entonces, trabajaban junto a él dos personas, una en Marketing y otra en Atención al Cliente.
A muchas, las convencimos de caraduras. Soy ingeniero industrial y de moda no sé nada. Lo divertido era ir a comprar las temporadas. No entendíamos nada de zapatos de mujer. Mi hermana más grande me dio una mano importante porque me acompañaba a hacer la selección de producto, admite.
En partes iguales
Hoy, Fotter ofrece dos tipos de negocios: el retailing, en tanto un e-commerce de moda (compramos y vendemos), donde tiene publicados cerca de 3.000 productos, de más de 100 marcas de zapatos, entre ellas, Le coq sportif, Sofi Martiré, Pepe Cantero, Lucerna, Natacha y Viamo. A nivel de volumen de ventas, entregan unos 4.000 pedidos mensuales. La mayoría de los productos son femeninos y apuntan a un rango de mujeres de entre 20 y 45 años, cuyo segmento más demandante está entre los 30 y los 35 años. En septiembre, Fotter comenzó a incluir, también, indumentaria. Ya hay unas 20 brands, como Santa Barbara Outfitters, Yagmour, Koxis y Ay not dead, entre otros.
La otra pata de negocios, explica Vidaguren, está enfocada en brindar servicios tecnológicos y logístico a las marcas con las que trabajan. Les montamos el sitio a la marca y lo operamos e integramos. Stockeamos el producto, entregamos la fotografía del cliente, comenta Vidaguren.
Crecimos mucho con el modelo de servicios y prevemos seguir en esta dirección, que les genera a las marcas negocio más grande, agrega. Para la marca, no hay diferencia en donde se genere la venta, sostiene el emprendedor que aduce que su empresa le ayuda a tener un buen posicionamiento online. La meta: ofrecer una solución para que la brand pueda cuidar su imagen y rentabilizar el canal. En lo que es el servicio, cobramos un fee variable del porcentaje de venta. Y en lo que es Fotter.com.ar, compramos o tenemos el producto consignado y lo vamos vendiendo ahí, indica.
En este sentido, Vidaguren entiende que la tecnología pasó a ser un commodity. La clave está en la operación, en el servicio. La carga de trabajo pasa, también, por fotografiar el producto, publicarlo, hacer una buena descripción. Estamos subiendo entre 100 y 120 artículos diarios nuevos al sitio, agrega.
Desde Fotter, distribuyen pedidos a todo el país. El interior funciona muy bien, ya que la gente puede acceder a marcas que a lo mejor no tiene disponible. Hay ciudades donde el boca a boca genera un efecto contagio. Como Caleta Olivia, en Santa Cruz, desde donde recibimos un montón de pedidos, cierra.
Laura Mafud
