La tendencia metrosexual gana terreno entre el público masculino, y los hábitos que hasta hace unas décadas estaban reservados sólo a las mujeres: cuidado del cuerpo, de la piel, de las manos y el cambio de color de cabello, se han vuelto unisex. Hay un hombre nuevo con derecho a depilarse, limarse las uñas y hacerse mascarillas en la cara. Y nada mejor que contar con un lugar exclusivo para estos nuevos quehaceres varoniles. Esta fue la idea con la que el emprendedor suizo Markus Knoblauch creó, en 2005, en Buenos Aires, el concepto de spa masculino Markus.

"Apuntamos a un público metrosexual y gay friendly, al hombre moderno con buen poder adquisitivo que se ocupa de su estética y bienestar", dice Knoblauch. Se trata del primer spa exclusivamente masculino en América latina y fue distinguido por el diario alemán Die Welt como "mejor spa masculino 2010". Tras el éxito de su local insignia en el barrio norte porteño, la marca decidió lanzar su modelo de franquicias apuntando a locales exclusivos o en hoteles de cuatro y cinco estrellas.