El amplio uso de la tecnología en el ámbito corporativo ha generado un cúmulo de información digital relativa a las actividades desarrolladas por las empresas que se encuentra almacenada en innumerables dispositivos electrónicos de todo tipo. En una investigación orientada a esclarecer sospechas de fraude esta información es de vital importancia, y puede llegar a definir la suerte de la presentación de un caso en el ámbito judicial.
Para que esa información sea considerada válida como evidencia en un juicio no debe haber dudas respecto del origen, fecha y demás datos que la identifiquen, así como de su integridad. Es por eso que la recolección de la información digital y su análisis, tienen que ser realizados por expertos en Informática Forense, utilizando programas especialmente desarrollados con ese fin. Algunos de los más reconocidos internacionalmente son enCase de Guidance y FTK.
El aspecto legal es el más problemático a la hora de recurrir a la Informática Forense, por lo cual el trabajo en conjunto y coordinado con el equipo de abogados del cliente que contrata una investigación se torna fundamental.
Una de las cuestiones más polémicas en relación con la validez de la información obtenida como evidencia en juicio, es la del derecho a la privacidad. Las empresas proveen a sus empleados con computadoras, celulares y dispositivos móviles, como los Blackberries, para que estos lleven adelante sus tareas, pero la propiedad de las mismas y su contenido siguen perteneciendo al empleador. Sin embargo, los usuarios suelen recurrir a ellos para realizar comunicaciones personales, o para registrar información privada, desarrollando cierta expectativa de privacidad con respecto a la información contenida en ellos.
Con el amplio uso de las redes sociales, hoy se discute la validez de la información almacenada en la web como evidencia en un juicio. En este caso es muy difícil contarlo como evidencia, ya que la única manera de vincular un post con una dirección IP (la etiqueta numérica que identifica, de manera lógica un dispositivo que utilice Internet Protocol), es a través del proveedor (Facebook o Twitter) quien suele ser muy reacio a brindar este tipo de información.
Sin embargo existen algunos antecedentes recientes en los EE.UU. que señalan lo que podría convertirse en una tendencia en este sentido. Uno de ellos se dio en un juicio de divorcio en Carolina del Norte, donde la mujer había demandado a su marido por alcohólico. El abogado de la demandante presentó unas fotos que el hombre había posteado en Facebook en donde se lo veía bebiendo cerveza, y esto fue aceptado entre la evidencia con la cual la mujer ganó finalmente el caso.
Otro antecedente, de ribetes más trágicos, es el caso de un homicidio en New York. Dos jóvenes protagonizaron encendidas discusiones en Twitter durante los días previos al asesinato de uno de ellos. La fiscalía envió a Twitter una orden judicial para poder acceder a esos mensajes y los utilizó para mostrar la relación entre los dos.
En definitiva, la Informática Forense es un campo que está en continuo desarrollo, y cuyas implicaciones legales están aún en discusión. En principio toda la información almacenada en formato digital es pasible de ser utilizada para esclarecer un caso en términos judiciales. Los límites están puestos hoy por el derecho a la privacidad de las personas y, en el caso de las redes sociales y sitios en la web, por la relación que tienen las empresas prestadoras con sus clientes. En el marco de la actualización de las herramientas de lucha contra el delito en general, y el fraude en particular, es posible que en el futuro la información incluida en estos sitios sea considerada válida como evidencia en juicio.