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Si te tocó ‘muñeco’ en la Rosca de Reyes, seguramente ya estás planeando dónde comprar los tamales que te toca llevar el 2 de febrero a tu trabajo, tu casa o tu entorno de amigos.

El Día de la Candelaria, que conmemora la presentación de Jesús en el Templo, pone punto final a las fiestas que inician el 12 de diciembre en México, cuando se festeja a la Virgen de Guadalupe.

El 2 de febrero, los mexicanos vuelven a reunirse, pero esta vez para comer tamales y atole, dos platos típicos de la cocina mexicana.

El fenómeno es tan grande que la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur) estimó que la “tamaliza” de este año y vestir al Niño Dios, como parte de este festejo dejará una derrama de MXN $1,800 millones a nivel nacional, lo que representa un incremento de 20% en relación con el resultado de 2025.

En México, existen más de 52 mil comercios relacionados con la venta de tamales y atole, entre formales e informales.Cortesía Concanaco Servytur

En ese año, el organismo reportó un gasto de MXN $1,500 millones en todo el país, lo que -señalan- refleja la importancia que tiene la fecha para la economía cotidiana y para miles de unidades económicas que participan en su preparación, distribución y venta.

¿Cuántos tamales comemos los mexicanos?

El tamal es parte de la dieta cotidiana nacional. Hecho con base en maíz y enriquecido con variantes como pollo, mole, salsa verde, rajas con queso y sabores dulces, como piña, durazno y pasas, es un platillo que forma parte de la cultura.

Ya sea en ‘guajolota’ o con tenedor, las estimaciones de la Concanaco apuntan a que en un día normal, 40 millones de mexicanos se comen al menos un tamal.

El Día de la Candelaria, ese consumo se triplica, lo que representa que hay 120 millones de mexicanos que se comen al menos un tamal en esa fecha.

La población total del país, de acuerdo con datos del Inegi, es de prácticamente 130 millones de mexicanos, por lo que 92% de los habitantes del país comen un tamal ese día.

“En ese contexto, el precio por pieza suele ubicarse entre 20 y 40 pesos o más, de acuerdo con el tipo de establecimiento y la ubicación”, señaló.

Del total de la derrama económica, MXN $1,400 millones de pesos corresponden a la venta de tamales y atole, mientras que 400 millones corresponden a la venta de vestimenta y arreglos de Niño Dios.

El impacto económico, señalan, se concentra principalmente en los puestos populares, como mercados públicos, tianguis, fondas, cocinas tradicionales, panaderías y pequeños negocios.

La estimación considera aproximadamente 17,000 unidades económicas formales relacionadas con este giro y 35,000 puntos de venta en la economía informal, además de la cadena asociada a la preparación y venta de atole.