El plan estrella de movilidad eléctrica de la presidenta Claudia Sheinbaum empieza a tomar forma en Puebla con Olinia: un miniauto eléctrico “100% mexicano” al que el gobierno inyectará recursos directos, con tres modelos previstos y precios que irían de u$s 4,500 a 7,500, y un Centro de Diseño en el Tecnológico de Puebla como semillero tecnológico.

Pero más allá del prototipo y del anuncio político, la industria pone los focos en lo que viene después.

No creo que Tesla o Ford estén preocupados por Olinia, es otro mercado; lo importante es que de verdad se cree industria alrededor del proyecto”, advierte Eugenio Grandio, presidente de la Electro Movilidad Asociación (EMA), en entrevista con El Cronista México.

El auto, que ha sido blanco de burlas por ser demasiado pequeño y de aspecto endeble, es bien visto por la industria. La presidenta anunció el año pasado que para 2030 ya estarían en fabricación los tres modelos y Grandio señaló que puede ser una buena oportunidad para crear industria.

Durante su visita la semana pasada a Puebla, Sheinbaum insistió en convertir al estado en un hub de tecnología mediante el apoyo federal al nombrarlo un Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar.

Se espera que se inviertan MXN$ 20,000 millones y se generen 20,000 empleos directos en la región de San José Chiapa, Puebla. Es decir, será una zona industrial con apoyo federal donde además se planea montar una fábrica de semiconductores, Kutsari, y ubicar a los desarrolladores de Olinia.

La presidenta había anunciado que el objetivo es mostrar durante la Copa Mundial de Futbol un ejemplar de Olinia. Es decir, este verano ya tendríamos un auto eléctrico diseñado y producido en México, por el Instituto Tecnológico de Puebla.

El presidente de la EMA hace una distinción: o se ve como una propuesta de negocio viable o como un producto que la gente quisiera adquirir. “Si manejas un coche de cuatro puertas nuevo, no creo que vayas a pensar en comprarte una Olinia”.

“Sin embargo, creo que es una muy buena apuesta”, señaló con optimismo. Puede ser parte de la solución para la última milla; esos viajes de donde los usuarios del metro pueden tomar una bicicleta o caminar para llegar a la puerta de su destino.

“Es un tema de micromovilidad. Es una sustitución a la moto, al bicitaxi, al mototaxi, por ejemplo.”

La asociación EMA busca reducir las emisiones de contaminantes al aire, principalmente al apoyar a la industria de autos eléctricos y su infraestructura. El mercado de autos híbridos, híbridos conectables y eléctricos en México creció 18% en 2025 respecto del año anterior, según el Inegi. Fueron 146,724 unidades.