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Miriam es una camionera argentina que trabaja en Europa y pasa buena parte del mes recorriendo las rutas del continente. Sus viajes pueden extenderse entre 22 y 24 días consecutivos por países como España, Italia y Francia, antes de contar con la posibilidad de regresar a su casa.

El regreso tampoco supone un período prolongado de descanso. En temporada baja puede disponer de tres o cuatro jornadas libres, mientras que durante los períodos de mayor actividad ese tiempo puede reducirse a apenas dos días, en los que debe repartir sus horas entre dormir, hacer compras y encontrarse con personas cercanas.

Cómo se prepara para pasar semanas viviendo en el camión

La organización comienza incluso antes de llegar a casa. Miriam aprovecha el trayecto de regreso para abastecerse de todo lo necesario para la siguiente salida y, una vez que dispone de tiempo libre, prepara comida suficiente para varias semanas.

Su método consiste en elaborar y congelar hasta 40 viandas, que conserva en una heladera de 55 litros ubicada dentro del vehículo. De esta forma, evita dedicar parte de sus pausas a cocinar y puede utilizar esos momentos para descansar o aprovechar el escaso tiempo que tiene con sus seres queridos.

La argentina cuenta sus experiencias en sus redes sociales (Fuente: TikTok/@lachicacamionera) Fuente: TikTok/@lachicacamionera

La alimentación no es el único aspecto que debe prever. También prepara productos de higiene y otros elementos básicos que necesitará durante el recorrido. Según contó en sus redes sociales, “Yo lo único que cocino en el camión son tortitas”, una muestra de las limitaciones que impone vivir durante semanas dentro de la cabina.

Los problemas que enfrenta durante las largas rutas por Europa

La actividad de Miriam incluye muchas más tareas que conducir. A lo largo de cada recorrido debe afrontar entregas, esperas, trámites, controles, mantenimiento del vehículo y, en determinadas ocasiones, trabajos relacionados con la carga y descarga.

La normativa europea establece límites para la conducción diaria: el máximo general es de nueve horas, aunque puede llegar a diez en dos jornadas por semana. El problema, según la experiencia de la camionera, aparece también durante los períodos en los que no puede avanzar.

Las demoras para descargar, encontrar un sitio apropiado para estacionar o acceder a servicios básicos pueden complicar todavía más la rutina. Entre esas dificultades aparece una necesidad cotidiana que no siempre resulta sencilla de resolver: “Encontrar un lugar donde ducharse puede ser una odisea”, explicó Miriam.

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La distancia prolongada respecto de la familia y los amigos también forma parte del desafío. Por ese motivo, el sector plantea alternativas para mejorar la conciliación laboral, como horarios más compatibles con la vida personal, evitar determinadas salidas y recurrir a sistemas de relevos que permitan reducir los períodos que cada conductor permanece lejos de su hogar.