Las baldosas y los azulejos pueden deteriorarse con el paso del tiempo, los golpes, la humedad o una instalación deficiente. Sin embargo, una fisura no siempre significa que haya que retirar toda la pieza y comprar una nueva. Con algunos materiales fáciles de conseguir es posible disimular la grieta y recuperar su aspecto.
Este método casero permite reparar pequeñas roturas de forma sencilla y, si se realiza correctamente, lograr que la zona intervenida quede prácticamente imperceptible.
El truco casero para reparar una baldosa rota sin cambiarla
Para reparar una fisura pequeña en una baldosa se necesita principalmente masilla o pasta reparadora para cerámica, una espátula pequeña, lija fina y pintura o esmalte del mismo color que la pieza.
Antes de comenzar, es importante limpiar muy bien la superficie. Hay que eliminar polvo, grasa, restos de jabón, sarro y cualquier otra suciedad que pueda impedir que el producto se adhiera correctamente.
Una vez limpia y seca, se aplica la masilla directamente sobre la fisura con una espátula. El producto debe cubrir completamente la grieta y quedar lo más parejo posible con el resto de la superficie.
Después, hay que dejar que seque durante el tiempo indicado por el fabricante. Una vez endurecida la masilla, se puede pasar una lija fina con cuidado para eliminar cualquier relieve y conseguir una terminación uniforme.
Cómo lograr que la reparación no se note
El último paso es fundamental para conseguir un resultado prolijo. Cuando la masilla ya está completamente seca y nivelada, se debe aplicar pintura o esmalte del mismo tono que la baldosa o el azulejo.
Lo recomendable es utilizar un pincel pequeño y trabajar únicamente sobre la zona reparada. De esta manera se evita manchar la superficie que permanece intacta y se consigue integrar la reparación con el diseño original.
En piezas con dibujos, diferentes tonalidades o acabados particulares puede ser más difícil ocultar completamente la intervención. Por eso, elegir un producto adecuado y respetar los tiempos de secado es clave para obtener un mejor resultado.
Cuándo conviene cambiar la baldosa en lugar de repararla
El truco funciona especialmente bien cuando se trata de fisuras pequeñas, grietas superficiales o daños localizados. Pero si la baldosa está partida en varios sectores, presenta una rotura importante o se mueve al pisarla, lo más recomendable es reemplazarla.
Para hacerlo, primero hay que retirar cuidadosamente la pastina de las juntas que rodean la pieza. Luego se puede romper y retirar la baldosa dañada con ayuda de un martillo y un cincel, trabajando con cuidado para no afectar las piezas cercanas.
Después se limpia la superficie para retirar los restos del adhesivo anterior, se coloca adhesivo nuevo y se instala la pieza de reemplazo. Finalmente, se nivela y se completa la junta para que quede integrada con el resto del piso o revestimiento.