La birome no es un invento argentino. O, por lo menos, es medio argentino. Lo cierto es que el bolígrafo descartable fue diseñado por Laszlo Biro, un húngaro que vivía en la Argentina y que luego vendió la patente al barón francés Marcel Bich. Éste fue quien creó el primer bolígrafo de punta redonda y popularizó un instrumento de escritura que hasta ese momento estaba reservado a una elite.

Bic Argentina inició sus operaciones en 1967. Es subsidiaria de Bic Group, fundada en 1953. En la actualidad, la empresa se dedica a la fabricación y comercialización de bolígrafos, encendedores, afeitadoras y pilas (sólo en Sudamérica). En el mundo, cada día los consumidores compran más de 22 millones de productos de papelería Bic, 4 millones de encendedores y 11 millones de máquinas de afeitar. En la Argentina, se venden 84 millones de bolígrafos al año. La filial local creció un 37% en 2003 y cerró el año con una facturación de $ 46 millones.

La birome no será criolla, pero aún queda un resto de exclusividad. Sólo en el país se comercializa en color azul. En el resto del mundo, las lapiceras son de plástico cristal (transparente). Azul, no se consigue.