Se le pidió a Sergio Marchionne, el “trabajador milagroso de Fiat, que aplique su toque de magia en UBS, la mayor víctima europea de la crisis hipotecaria estadounidense. El CEO del grupo automotriz italiano se convertirá en el vicepresidente no ejecutivo del banco suizo. Pero más importante es que será el guardaespaldas del polémico presidente ejecutivo de UBS, Marcel Ospel.

La noticia provocó caídas en las acciones de la automotriz. Pero Marchionne inmediatamente tranquilizó a los mercados asegurando que su nueva posición no significa su salida de Fiat. No hay duda de que él está perfectamente preparado para desempeñarse en ambos cargos. De hecho, ya divide su vida entre su familia en Suiza y su empleo en Turín.

Su nueva designación en UBS, donde ya fue miembro del directorio, forma parte del delicado proceso que facilitará la desvinculación de Ospel, pese a que en la asamblea anual de accionistas de UBS será reelegido sólo por un año y no tres.

Marchionne ahora tendrá como misión asegurarse que Ospel encamine las medidas necesarias para solucionar los problemas del banco, antes de que finalmente deje la entidad. Y, sin dudas, Marchionne también será un asesor clave en la elección del sucesor de Ospel.

El CEO de Fiat hasta hace poco era considerado un posible candidato para encabezar UBS. También él siempre descartó rápidamente la idea, asegurando que su corazón hoy está con los autos y que su compromiso, con el grupo italiano donde ha implementado una exitosa reestructuración.