Desde que se instaló en Argentina, hace 20 años, la cadena de comidas rápidas McDonald’s imprimió su sello en el mercado. Y no sólo por la particularidad de sus productos, o por el servicio de atención al público, sino también, por el concepto de diseño de sus locales. Las típicas mesas y sillas plásticas, de fácil limpieza y aspecto sencillo, fueron el sello de una cadena dedicada a ofrecer por sobre todo rapidez y eficiencia.
Sin embargo, desde hace tres años, la imagen de estos locales se transformó y la oferta de productos y servicios varió. La cadena ya remodeló 30 de sus locales en el país e invirtió u$s 10 millones en los trabajos. Si bien el aggiornamiento fue parte de una estrategia que la cadena implementó en todo el mundo, en el país tuvo características particulares.
Tradicionalmente, como parte de su estrategia de marketing, la cadena cambia cada cinco años la arquitectura de sus locales, lo cual le permite renovar la imagen en un mercado tan dinámico como es el de retail. Pero la última transformación trajo aparejada un cambio en la propuesta al cliente.
“Quisimos ofrecer nuevas experiencias, nuevos productos y nuevos entretenimientos, además de un rediseño integral de los locales. El desafío fue que McDonald’s deje de ser un lugar para niños donde los adultos no venían. Necesitábamos espacios para distinto tipo de público , dice Sebastián Magnasco, director de desarrollo South Latin America Division de la empresa.
A partir del éxito que tuvieron los McCafé, –el sector dentro de los locales que ofrece servicios de cafetería– la empresa comenzó a realizar un cambio en la ambientación. El trabajo consistió fundamentalmente en sectorizar los locales para albergar a distinto público. Así se logró captar la atención de los adultos, se generaron espacios para adolescentes y se mantuvieron los sectores para niños, con áreas destinadas específicamente para sus madres.
El trabajo de rediseño estuvo a cargo del estudio de Florencio Adobbato. Este apuntó a lograr espacios más confortables y visualmente agradables y modernos.
Se crearon espacios más acotados y amigables limitados por mamparas, separaciones y cielorrasos bajos. Así se generaron distintos tipos de ambientes dentro del mismo salón, en vez de mantener el criterio de espacios grandes donde se ubicaban sillas y mesas. La iluminación se dispuso de forma más acorde al uso del espacio, incorporando variaciones del nivel de iluminación con distintas lámparas de luz cálida. Se reemplazaron las bancas y sillas de fibra de vidrio por bancas de madera y cuero, sillones y mesas ratonas. De esta forma, el mobiliario de diseño moderno eliminó el clásico plástico de los locales Fast Food. Se utilizó, además, una gama cromática agradable en tonos pastel y se usaron diferentes texturas en los materiales de paredes y pisos. También se diseñaron murales o gigantografías en paredes y se incorporaron maceteros y plantas.
La imagen externa de los locales también varió. Se reemplazaron las fachadas de muro y piedra sobrecargadas de avisos, por vidrio y columnas revestidas.
“Quisimos recrear un ambiente agradable para estar. Quebrar el concepto de comida rápida donde la gente está de paso. Lo rápido es el servicio, pero el público se puede quedar. Se brinda buena decoración, lugares cómodos y confortables. Además de almorzar, el cliente puede tomar un café, leer el diario y navegar por internet , dice José Fernández, director general de la firma en Argentina.
La tendencia de generar espacios comerciales de buen diseño y alta confortabilidad se afianza cada vez más en el país y mucho más en la ciudad de Buenos Aires.
“La ciudad está a la vanguardia en diseño en América latina y la gente pide este tipo de espacios. Nuestro desafío fue hacerlo bajo el paraguas de la marca McDonald’s , señala Magnasco.
Hoy, la firma planea expandir el trabajo en la mayor parte de sus 180 locales distribuidos por todo el país y en los locales que la franquicia argentina tiene en otros países de la región.
La repercusión, sin embargo, fue mucho más allá. El cambio de diseño sirvió como modelo de exportación. Muchos locales en el mundo están copiando el diseño argentino y, de hecho, se encuentran arquitectos que regularmente son contratados en argentina trabajando en el exterior. Para potenciar esta tendencia, cabe señalar que en la última convención mundial de McDonald’s que se realizó en Orlando del 1 al 5 de junio pasado, se transportó un local completo a escala real desarmado para exhibirlo. Esto fue debido a que el management de la compañía los señaló como modelo de diseño arquitectónico a nivel internacional.
Sergio Lanzafame