El miércoles pasado el Banco Central compró u$s 160 millones La noticia no fue la compra, sino la cantidad... y tampoco eso, porque estamos acostumbrados a que el Central compre, digamos, u$s 100 millones diarios.

Esto debería estar generando un enorme debate dentro del Gobierno (no solamente dentro del equipo económico), dada la decisión oficial de no dejar caer el dólar. El dólar nominal, porque el dólar real cae cada vez que aumentan los precios y los costos en pesos.

Fuera del Gobierno, destacadísimos colegas afirman que la emisión monetaria como contrapartida de la compra de dólares por parte del BCRA no debe preocuparnos ni es inflacionaria, por cuanto refleja un mero cambio en la composición en la cual los argentinos –o los extranjeros– desean tener riqueza líquida. Menos dólares y más pesos.

Pero esto no es lo que parece estar ocurriendo en la Argentina 2005. Porque también leemos en los diarios que el BCRA, al tiempo que inyecta pesos cuando compra dólares, los absorbe emitiendo letras, denominadas Lebacs.

Lo cual sugiere que quienes se están desprendiendo de los dólares no están demandando pesos, sino tasa es decir, dinero que devenga interés.

¿Por qué debería preocuparnos esto? Porque los argentinos tenemos experiencia sobre la materia. Durante muchos años de la década de 1980 el BCRA compraba dólares, contra lo cual emitía pesos, los cuales luego eran retirados de la circulación contra el pago de una tasa de interés (¿no se llamaba a esto déficit cuasifiscal?).

La experiencia de la década de 1980 es muy importante porque terminó mal. Los ex tenedores de dólares, momentáneamente tenedores de pesos, y luego tenedores de algún titulo por el cual el Estado pagaba interés, cada vez exigían tasas mayores, hasta que llegaba el momento en que no había tasa de interés imaginable, que impidiera el deseo de volver a tener dólares-dólares.

José Luis Machinea se inmortalizó el 6 de febrero de 1989, cuando al bajar la cortina de venta de dólares en el segmento financiero del mercado de cambios, se adelantó a la clara estrategia del sector privado, consistente en quedarse en pesos más altísima tasa en dólares hasta, digamos, marzo o abril de dicho año, luego comprar dólares, y terminar en Recoleta tomando whisky mientras se afirmaba: “que país de m...a éste .

Entre la década de 1980 y la situación presente hay 2 diferencias importantes: en la década de 1980 el BCRA se gastaba los dólares comprados, de manera que no estaban cuando la demanda de activos locales se revirtiera; y en segundo lugar, las tasas de interés locales llegaron a niveles descomunales. Ahora el BCRA tiene los dólares como reservas, y las tasas de interés locales son mucho menores que entonces.

¿Cómo evolucionarán estas diferencias, de aquí en más? Los optimistas subrayan la diferencia de tasas, los pesimistas dicen que las tasas de interés que terminan siendo descomunales, también comenzaron pequeñas. En cuanto al destino de las reservas del BCRA, lo único que sabemos es que el Central te compra a $ 2,90 por dólar, pero no sabemos –¿lo habrán discutido entre ellos?– si, llegado el caso, te venderían a

$ 3,10 ó $ 3,50.

En una palabra, y como siempre, no sabemos.

Pero por lo menos tengamos claridad sobre lo que está pasando. Los economistas usamos (¿abusamos?) de la idea de equilibrio. Pero en este caso proporciona un criterio muy útil. Porque cuando uno está en equilibrio, espera que mañana sea igual que hoy... ¡sin tener que hacer nada! Un auto estacionado está en equilibrio, en el sentido de que no tengo que ir cada hora a verificar si se movió o no. Es claro que la dinámica compra de dólares-emisión de pesos-emisión de letras- aumento de tasas de interés, no es una dinámica de equilibrio, más allá del superávit fiscal. Y cuando una dinámica no es de equilibrio, tarde o temprano algo habrá que hacer, porque tarde o temprano, algo va a ocurrir. Mi tía Carlota, la que nunca fue a la facultad de Ciencias Económicas, somete a la consideración de los expertos –no soy uno de ellos– la siguiente propuesta: el BCRA no aumenta más la tasa de interés que paga por sus letras, con lo cual probablemente reduzca su stock, porque no podrá cubrir los próximos vencimientos con nuevas emisiones, y cuando algunos ex tenedores de letras vuelvan a demandar dólares, se desprende de parte de sus reservas. A la vista de menores rendimientos en pesos, la oferta de dólares disminuirá, y todos contentos. ¿Dónde está el error? Si no hay errores; ¿por qué no se implementa?

¡Animo!