Los altos precios del petróleo a nivel internacional sumados a la amenaza de una caída en las reservas de hidrocarburos en el mediano plazo impulsa a una serie de pioneros de la informática a invertir en el desarrollo de energías limpias, como el etanol y los biocombustibles en general. Los empresarios, además, creen que las tecnologías limpias ayudarán a América a disminuir su alta dependencia de los combustibles fósiles, según informó la agencia Bloomberg.

El más renombrado de esa lista es Bill Gates. El fundador de Microsoft tiene previsto invertir 84 millones de dólares en etanol. Cascade Investments, una firma del timonel de Microsoft, compró en abril una participación en Pacific Ethanol de California. El empresario considera que esa compañía se convertirá en la mayor vendedora de aditivos para combustibles producidos con maíz en la costa Oeste de Estados Unidos.

Y otros pioneros de la informática están siguiendo su ejemplo. Vinod Khosla, fundador de Sun Microsystems, el cuarto fabricante de servidores informáticos para redes, está financiando la investigación sobre combustible basado en etanol.

Y Robert Metcalfe, cofundador de 3Com, que ayudó a inventar Ethernet, el protocolo que conecta computadoras entre sí, está probando un sistema para convertir las emisiones industriales en combustible para centrales eléctricas.

Diapason Commodities Management, una gestora de fondos con sede en Suiza, tiene previsto recaudar u$s 500 millones para un fondo de biocombustibles que la empresa creó este mes. James Rogers, que cofundó el fondo Quantum con George Soros en 1970, creó la firma en 2003.

El título de Archer Daniels Midland, el mayor productor de etanol del mundo, es un ejemplo del potencial que tiene esa industria: en lo que va del año, ganó un 49%. Algo similar ocurrió con otras firmas vinculadas al negocio, como Green Plains Renewable Energy y Xethanol.

Las salidas a bolsas también van al alza. VeraSun Energy y Aventine Renewable Energy Holdings presentaron la documentación a las autoridades reguladoras el mes pasado para realizar ofertas públicas de ventas.

Con impronta local

El interés de los inversores por la producción de biocombustibles también llegó a la Argentina. El grueso de las iniciativas esperan la sanción de una ley sectorial que ofrezca el paraguas legal que, según los actores vinculados con esa industria, necesitan los biocombustibles para desarrollarse.

La Cámara de Diputados dio recientemente media sanción a un proyecto que regula la actividad del sector. Ahora, se espera la palabra de la Cámara Alta. La aprobación de ese proyecto es una de las prioridades legislativas del Gobierno.

El sector comenzó tiempo atrás a dar señales de vida. Repsol YPF anunció el año pasado una inversión de u$s 30 millones para instalar una planta de biodiesel que debería comenzar a construirse este año.

Por su parte, Semillera Don Mario lanzó en sociedad con Grupo Sinergia su proyecto Bionerg, por el que ofrecerá a los productores soluciones para que fabriquen combustible a partir de sus granos, y así bajen el costo del gasoil. En tanto, Oil Fox se convirtió en la primera empresa en exportar el carburante a Alemania.