Si bien la economía de Estados Unidos atraviesa por su peor periodo desde la recesión de 2001, existen diferencias regionales significativas que pueden implicar grandes oportunidades. En general, los estados que experimentaron una elevada apreciación en el precio de la vivienda durante los últimos años, son ahora los que registran la mayor caída en precios y un aumento preocupante en la tasa de mora y embargos, generando fuertes presiones sobre las instituciones financieras con alta presencia en estos estados. Los casos más notables son California, Arizona y Florida. No obstante, la caída en el dinamismo económico de estos estados ha sido relativamente moderada. Lo anterior obedece a que estas economías se benefician de factores estructurales que les permiten absorber la crisis del sector residencial como por ejemplo, un fuerte dinamismo demográfico en el caso de Arizona y Florida, o bien, un elevado crecimiento de la productividad, como en California, derivado de sus ventajas competitivas, principalmente en la elaboración de productos de alto valor agregado y su sesgo por la alta tecnología. Mientras el Silicon Valley representa alrededor del 1% del PIB nacional, esta región contribuye con aproximadamente 12% del PIB informático. En este sentido, si bien en el corto plazo su crecimiento será bajo, en el mediano plazo regresará por encima del promedio nacional.

Por otra parte, los estados del norte y noreste, tradicionalmente sesgados a las manufacturas e industria pesada, experimentan una contracción en su población y en su peso relativo dentro de la economía. Este declive económico no es nuevo y lleva varios años. Por ejemplo, entre 2001 y 2006 el crecimiento económico en Ohio promedió 1%, mientras que el PIB de Michigan en 2006 fue igual al de 2000, es decir, seis años de estancamiento.

En fuerte contraste, los estados del sur han experimentado un crecimiento económico elevado. En gran medida, esto obedece a una mejora significativa en su marco institucional que ha permitido reducir los costos para los negocios, redireccionar el gasto público a proyectos sociales más rentables, incrementar la competencia, desregular los mercados e incentivar a industrias de alto valor agregado que han sido catalogadas como las que experimentarán un elevado crecimiento en las próximas décadas. Además, se benefician de un alto crecimiento demográfico apoyado en la inmigración, bajos costos de vivienda y un creciente intercambio comercial con el resto del mundo. Los estados que más destacan son Colorado y Texas. Este último presenta una economía muy diversificada donde destacan sus industrias de alta tecnología, salud y energía. Además, es el primer estado exportador superando a California y concentra el parque eólico más grande del mundo. Su atractivo le posiciona en el tercer lugar como sede de corporativos mientras sus principales cuatro ciudades se ubican entre las primeras 10 en crecimiento absoluto. Estos logros son fruto de reformas y cambios estructurales implementados durante varios años. Esta transformación económica ha servido como referencia para otros estados del sur como Georgia, Carolina del Norte y Alabama, que en los últimos años han observado un aumento importante en su tasa crecimiento económico potencial.