Los números son elocuentes para el sistema de franquicias argentino que marcha viento en popa. Este año facturará alrededor de $ 8.344 millones, un 6% más que en 2005, pero casi el triple que en el 2000, según un estudio del IAE auspiciado por la Asociación Argentina de Franquicias (AAF). Los ingresos obtenidos ya equivalen 1,5% del PBI y marcan el fortalecimiento del escenario que se verificó en los últimos años: la apertura de cada vez más locales franquiciados a la par de una mayor incorporación de empresas ajenas al sistema.
Para Lucas Secades, director ejecutivo de la AAF, un fuerte disparador de esta situación es el alto consumo: “La coyuntura de reactivación favorece al sistema de franquicias porque permite potenciar las ventajas comparativas de las empresas. Esto se debe a que otorga una mayor imagen y, al mismo tiempo, brinda una cierta seguridad a la hora de encarar el negocio .
Otro incentivo importante es el bajo nivel de inversión inicial. Según el trabajo del AAF, sólo el 15% de las franquicias otorgadas en la Argentina requiere inversiones superiores a los 200.000 pesos, mientras que el 73% de los franquiciantes manifestó haber requerido apenas 125.000 pesos a la hora de arrancar su propio sistema.
En cuanto a la distribución sectorial por tipo de franquiciante, los sectores de indumentaria y gastronomía continúan liderando la participación en el sistema con 25% y 14% respectivamente. Para Secades esto se debe a dos factores. “La indumentaria creció por el repunte exportador que tuvo el sector desde 2002, y la gastronomía se consolidó sobre su propia tradición mientras buscaba ampliar su escala . Los otros sectores con presencia en el sistema son Servicios (con el 11%), Cosmética y Belleza (7%), Telefonía (4%) y Seguridad (4%).
Otro dato que es indicativo del auge del franchising es que el tiempo transcurrido entre la apertura del primer local propio y la venta de la primera franquicia es cada vez menor. Pasó de 3 años durante los ‘90 a apenas 1 en el periodo 2000-2005. En la misma línea, cada vez es más frecuente que las nuevas empresas salgan a franquiciar con tan sólo un local propio en funcionamiento. Según el informe de la AAF, el 70% de los franquiciantes indicó tener 3 locales o menos al momento de ofrecer su primera franquicia, mientras que el 35% señaló haber dado ese paso con tan sólo un local propio.
Para Secades, sin embargo, estos datos encienden una señal de alerta. Por un lado, explicó, se achica el tiempo de aprendizaje del franquiciante aunque no existe evidencia empírica de que la logística y el manejo de stocks vaya a funcionar correctamente. El director ejecutivo de la AAF excluye de este análisis a las inmobiliarias, un sector para el que es común lanzarse a franquiciar a partir de contar con un sólo local (chequear). Para el resto de los casos, Secades propone seguir la regla del tres por dos: “En España hay una regla que dice que no se puede franquiciar una marca sino se tiene, como mínimo, tres locales propios y dos años de operación en el mercado , afirma.
La reactivación interna también trajo otro cambio al sistema de franquicias: el aumento de las marcas nacionales en detrimento de las extranjeras. Según datos que maneja Secades, actualmente el 87% de los franquiciantes es argentino contra un 13% de sistemas extranjeros. Esto, sin duda, tiene el efecto positivo de que “los recursos generados queden en el país , afirma el director.
Si bien, el sistema de franquicias vive un momento de auge en el país, todavía existen aspectos estructurales a resolver. Más específicamente en relación al rol del Estado. Según Secades, a diferencia de lo que ocurre en países vecinos como Brasil, no existe de parte del Estado un acompañamiento que de previsibilidad al crecimiento del sector. El principal reclamo es la sanción de una ley que regule la actividad. “Las franquicias dan trabajo, favorecen la exportación, aportan divisas y, sin embargo, todavía hay una falta de entendimiento del sector político en el tema. Falta una legislación, como ocurre en Brasil o España , advierte.
Entre los sectores con más posibilidades de crecimiento, los analistas coinciden en resaltar que uno de los rubros más promisorios es el de las Pymes industriales (como ya es frecuente en los Estados Unidos), y uno de sus nichos, la fabricación de productos médicos. Otros segmentos serían el de servicios (en especial todo lo relacionado con la estética femenina, pero también turismo y veterinarias) y las inmobiliarias.