Seguramente para los más jóvenes y las nuevas generaciones de abundantes cinéfilos que llenan los cines y festivales en la actualidad, o miran decenas de películas en sus casas gracias a las nuevas tecnologías, el nombre de Tony Curtis no signifique demasiado, pero para millones de mayores de 40/45 años, Curtis está a la par de cualquiera de las estrellas más conocidas de la historia de la cinematografía, y su cara es sinónimo tanto de calle Lavalle, como de inolvidables tardes de fines de semana regaladas por algunos canales de televisión en la década del ’60 y principios de los ’70, tipo “Sábados de Súper Acción .

Es que Tony trabajó en algunos de los films de aventuras más entretenidos y pochocleros que haya dado Hollywood en la primera mitad del siglo XX, y que años después de estrenarse en las salas de pantalla grande, se emitían en nuestro país a través de la tele en los populares ciclos antes mencionados (hoy hay que pagar extra para verlas en cable premium).

También protagonizó una de las comedias más aclamadas por el público y la crítica a través de generaciones. Se trata de nada más y nada menos que de “Una Eva y dos Adanes (1959), un clásico dirigido por Billy Wilder donde descolló junto a sus grandes amigos Marilyn Monroe y Jack Lemmon.

Y como si todo esto fuera poco para considerar que se fue una de las grandes leyendas, el galán de ojos azules también estelarizó la exitosa serie de televisión de principios de los ’70 “Dos tipos audaces , donde interpretaba al pícaro playboy americano Danny Wilde, quién junto a su socio el muy inglés Lord Brett Sinclair (Roger Moore) resolvían crímenes que la policía no conseguía esclarecer.

Tony Curtis había nacido el 3 junio de 1925 y su verdadero nombre era Bernard Schwartz. Hijo de un humilde sastre judío de origen húngaro, se casó seis veces. Su relación más importante fue con Janet Leigh, con quién tuvo a la también actriz Jamie Lee Curtis. SE jactaba de haberse acostado con más de mil mujeres, incluyendo a la más linda...