Entre las críticas que recibió, aparecen acusaciones de mostrar los sucesos de la película desde un benévolo punto de vista acerca algunos integrantes del violento grupo de especial de la Policía de Río.
Una suerte de “Ciudad de Dios pero abandonando como personajes-héroes a los jefes-narcos de las favelas y adentrándose en la peligrosa, sacrificada y oscura vida, que llevan los integrantes del grupo policial.
Escuetamente, los realizadores, vienen asegurando cada vez pueden, que sólo querían retratar el estado de violencia con el que se vive en las favelas brasileras.

Las varias líneas argumentales del film, llevan como estructura central la historia del Capitán Nascimento (Wagner Moura) de la Tropa de Elite de la Policía de Río, que necesita encontrar un sustituto para dejar el Batallón y cambiar de vida al lado de su mujer, que está a punto de dar a luz a su primer hijo.
Se unen al Capitán Nascimento otros personajes: dos jóvenes aspirantes para oficial de la PM (Policía Militar); una joven idealista, un muchacho de la Zona Sur que vende marihuana en la universidad y el dueño del cerro que divide la cocaína con jóvenes de una ONG. Son representantes de varios estratos sociales que componen el tema de la película.

Cada uno de esos grupos tienen diferentes intereses: el traficante, la policía, el Batallón, el consumidor de drogas. “Es del encuentro de todos ellos que nace la violencia en Río – resume el director José Padilha, el mismo del documental “Ônibus 174 . – “En la película, no tomamos partido. Abrimos espacio para historias que obtenemos en lo cotidiano