La oscuridad es absoluta cuando uno entra en la sala. Ni un halo de luz se cuela por ninguna rendija, pero tampoco es necesario. Es que la obra de teatro ciego Luces de Libertad invita a potenciar otras capacidades en el espectador: el olfato, el oído, la imaginación.

El doble desafío que se propone el Centro Argentino de Teatro Ciego no es sencillo: por un lado, le pide al espectador que, durante una hora, bloqueé su visión para disfrutar de una puesta a oscuras, estimulando otros sentidos.

Por otra parte, la temática que plantea también reviste complejidad: la obra busca recrear los turbulentos días previos a la Revolución de Mayo, cuando el anhelo de libertad e igualdad eran los estandartes en el ideario colectivo. Durante esos convulsionados tiempos, el amor entre una esclava y un soldado patricio trasladó a lo cotidiano los cambios, a escala política y social, que se vivían en 1810.

Luces de Libertad brilla por sus toques de humor, sus efectos -táctiles y olfativos- y por el buen uso que hace de los recursos que dispone, y que llevan al espectador a creer que es testigo de hechos históricos: uno siente que los soldados ingleses luchan, codo a codo, con los criollos al lado de su butaca, o espía las tertulias de las damas españolas o es partícipe en los discursos del entonces virrey Cisneros.

La obra, de ágil desarrollo, se alza como una original opción para rendirle tributo al Bicentenario.


Ficha técnica

Dirección General: Omar Fanucchi
Puesta en escena: Gerardo Bentatti
Dirección Musical: Luz Yacianci
Funciones: Sábado 21 y 23 hs.
Centro Argentino de Teatro Ciego, Pasaje Zelaya 3006 / 6379-8596
Entradas $50.