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El sector biotecnológico recibió un fuerte impulso esta semana después de que Moderna anunciara resultados positivos de fase 3 para su vacuna personalizada contra el melanoma, desarrollada junto con Merck.
La noticia provocó una reacción inmediata en el mercado y llevó a los inversores a mirar nuevamente a un segmento caracterizado por su alto potencial de crecimiento, pero también por sus elevados riesgos.
Las acciones de Moderna se dispararon 177% el miércoles 19 de agosto, al pasar de u$s 62,96 a u$s 174,38. La compañía sumó cerca de u$s 40.000 millones de valor de mercado en una sola rueda y alcanzó una capitalización bursátil de aproximadamente u$s 61.500 millones.
El movimiento también se trasladó al resto del sector. Las acciones de Merck, que desarrolló el tratamiento junto con Moderna, subieron 11,8%, mientras que el índice Nasdaq Biotechnology avanzó 4,4% y alcanzó un récord.
Qué pasó con la acción de Moderna y por qué se disparó
Moderna logró un resultado positivo en la última etapa de evaluación de su vacuna personalizada contra el melanoma, desarrollada en alianza con Merck. El tratamiento, conocido como Intismeran, combina tecnología de ARN mensajero con Keytruda, una de las principales inmunoterapias contra distintos tipos de cáncer.

La particularidad de Intismeran es que no se trata de una vacuna idéntica para todos los pacientes. Su formulación se adapta a las características del tumor de cada persona y busca ayudar al sistema inmunitario a identificar las células cancerosas y atacarlas. En paralelo, Keytruda bloquea el mecanismo que utiliza el tumor para evitar ser detectado por las defensas del organismo.
Los resultados alcanzaron tanto el objetivo principal de prolongar el período sin recurrencia del cáncer como el objetivo secundario de reducir la aparición de metástasis a distancia.
El dato fue especialmente relevante porque constituye el primer resultado positivo de fase 3 para una vacuna personalizada de ARN mensajero contra el cáncer. Para Moderna, además, supone una oportunidad para demostrar que la tecnología que impulsó su crecimiento durante la pandemia puede tener aplicaciones mucho más amplias.
El mercado ya empezó a ponerle un valor a esa posibilidad. Según una estimación de Barclays, Intismeran podría generar alrededor de u$s 3.000 millones anuales hacia 2035 solamente por su utilización contra el melanoma.
Pero la expectativa va más allá de un único medicamento. Moderna y Merck también estudian la tecnología en otros tipos de tumores, como los de pulmón, vejiga y riñón. Si esos desarrollos avanzan, la compañía podría transformar una tecnología utilizada inicialmente para vacunas contra enfermedades infecciosas en una plataforma para crear tratamientos personalizados contra distintos tipos de cáncer.
Por qué la biotecnología puede ofrecer oportunidades
El atractivo para los inversores está relacionado con la posibilidad de que una innovación científica se transforme en un negocio de gran escala. Una empresa que consigue desarrollar y comercializar un tratamiento exitoso puede acceder a un mercado millonario y generar ingresos durante años.

En ese sentido, el avance de Moderna sirve como ejemplo de lo que Wall Street puede comenzar a anticipar antes incluso de que un medicamento llegue al mercado: mayores ventas futuras, nuevos productos y la posibilidad de utilizar una misma plataforma tecnológica para distintas enfermedades.
Pero el potencial también implica una mayor incertidumbre. A diferencia de una compañía madura con negocios consolidados, una biotecnológica puede depender de unos pocos medicamentos o incluso de un solo desarrollo.
En diálogo con El Cronista, Gastón Lentini, fundador del Doctor de Tus Finanzas, menciona a Pfizer como un ejemplo de una empresa madura del sector que ofrece una dinámica diferente.
“La empresa nos sigue pagando dividendos cercanos al 7% anual. Entonces, ahí jugamos dos juegos. Un juego que tiene que ver con buscar recibir el cobro anual del dividendo, pero por otro lado buscamos la apreciación del capital”, explica.
Según el asesor financiero, esta estrategia puede resultar útil tanto para inversores de largo plazo, que buscan mantener la posición durante varios años, como para aquellos que tienen un perfil más especulativo.
Los riesgos de invertir en empresas biotecnológicas
El salto de Moderna refleja tanto el potencial como los riesgos de invertir en empresas biotecnológicas. En este sector, el precio de una acción puede cambiar de manera abrupta ante un resultado clínico, una aprobación regulatoria o el fracaso de un medicamento en desarrollo.
Para Gastón Lentini, fundador de Doctor de Tus Finanzas, a esto se suma que “las empresas de salud o en este caso de biotecnología, requieren mucho capital intensivo relacionado a investigación y desarrollo”, señala.

Además, después de una suba de esta magnitud, aparece otro riesgo para quienes evalúan ingresar, que es que el mercado ya incorporó parte de las expectativas en el precio de la acción. Un nuevo avance podría impulsar la cotización, pero cualquier resultado que quede por debajo de lo esperado también podría generar una fuerte corrección.
“Los inversores deben ser cuidadosos a la hora de poner dinero en este tipo de empresa, ya que así como en esta situación salió bien, hay situaciones donde o se vencen las patentes o no llegan a renovar o a avanzar en la creación de nuevos medicamentos”, advierte Lentini.
Por eso, el especialista distingue entre quienes buscan aprovechar movimientos puntuales y quienes tienen una estrategia de largo plazo. “El que compró Moderna la semana pasada ya tendría que estar pensando en desarmar esa posición habiendo más que duplicado el dinero”, sostiene.
Cómo invertir en empresas biotecnológicas
Para quienes buscan sumar exposición al sector, una de las primeras decisiones pasa por definir si conviene apostar por una compañía en particular o diversificar la inversión. Elegir una sola empresa puede ofrecer mayores ganancias si sus investigaciones tienen éxito, pero también implica asumir más riesgo.
Por eso, para un inversor con una mirada de largo plazo, Lentini recomienda acceder al sector a través de un ETF. “Quien desee invertir en este sector puede trabajar sobre un ETF diversificado del sector salud o específicamente un ETF diversificado sobre el sector de biotecnología más que buscando elegir una sola empresa”, indica.

De esta manera, el inversor puede participar del potencial de crecimiento de la industria sin quedar atado al desempeño de una única compañía o al éxito de un determinado medicamento.
En cuanto al porcentaje de la cartera, el especialista considera que la biotecnología debería ocupar un lugar acotado. “Si estoy pensando en el largo plazo, tal vez buscaría destinar un porcentaje más pequeño en mi cartera que no supere el 5%”, señala.
La idea es que se trate de una inversión complementaria y no del núcleo de la cartera. Así, una eventual caída de las empresas del sector tendría un impacto limitado sobre el patrimonio total del inversor.
“Son posiciones que no vamos a estar tradeando, son posiciones que las vamos a dejar para que maduren en el tiempo y justamente en línea con esto es que sugiero empezar al menos por posiciones pequeñas”, concluye Lentini.





