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Era de prever: con el alto el fuego en Medio Oriente, el petróleo se desplomó 15% a u$s 96,62 en su versión WTI con el consecuente derrame de este mejor clima financiero en bonos y acciones a lo largo del planeta. Sólo la noticia de bombardeos de Israel al Líbano y el hecho de que el estrecho de Ormuz se hallaba anoche aún cerrado recortó la caída del petróleo.
En los activos argentinos, en línea con la mejora global, las acciones lideraron las subas: los ADR treparon hasta 7% (bancos como Macro y Supervielle), mientras el S&P Merval avanzó cerca de 1,3%. Del otro lado del mostrador se halló YPF que devolvió parte de las ganancias que tuvo por el alza del petróleo desde el 28 de febrero cuando se inicio este conflicto con caída ayer del 1,6% en Nueva York. En renta fija, los bonos en dólares subieron entre 1% y 2%, impulsando una compresión del riesgo país de más de 40 puntos, que cayó a la zona de 550–570 puntos básicos.
Aunque sin incentivos claros para acelerar inversiones. La caída del precio de la energía aparece como un alivio para los activos globales, al reducir presiones inflacionarias y mejorar el panorama macro.
Inmediatamente ayer los bancos de inversión en Wall Street emitieron informes sobre lo que puede suceder de ahora en más en los mercados.
Según Barclays, la corrección no implica un regreso al escenario previo. Los precios de mediano plazo siguen incorporando tensiones estructurales: “Es probable que exista una prima de riesgo incorporada en estos mercados durante algún tiempo”, en un contexto de daños en infraestructura, cuellos de botella logísticos y una mayor preocupación por la seguridad de suministro.
Dinámica del petróleo
En términos sectoriales, las compañías de exploración y producción de petróleo mantienen fundamentos sólidos gracias a precios todavía elevados, aunque sin incentivos claros para acelerar inversiones. La caída del precio de la energía aparece como un alivio para los activos globales, al reducir presiones inflacionarias y mejorar el panorama macro. En definitiva, reduciendo el famoso temor a la “estanflación”. Sin embargo, Barclays advierte que el equilibrio sigue siendo frágil y que la prima geopolítica difícilmente desaparezca en el corto plazo.
Según recuerda otro informe, en este caso de Goldman Sachs, los flujos de petróleo en medio de este conflicto llegaron a desplomarse abruptamente: “Los volúmenes diarios estuvieron 90% por debajo de los niveles normales”, evidenciando la magnitud del shock de oferta que había impulsado los precios al alza.
Sin embargo, el impacto sobre las acciones petroleras, entre ellas YPF, sería limitado. El rally previo —con subas de hasta 75% en algunas compañías— no respondió solo al salto del precio spot, sino a un cambio más estructural en la curva futura del precio del petróleo.
Ganadores
En ese sentido, Goldman Sachs espera que “solo una pequeña parte del rendimiento acumulado en el año se revierta”, dado que las expectativas de precios de largo plazo se mantienen relativamente firmes.
El impacto sobre las acciones petroleras, entre ellas YPF, sería limitado. El rally previo —con subas de hasta 75% en algunas compañías— no respondió solo al salto del precio spot, sino a un cambio más estructural en la curva futura del precio del petróleo
En términos de valuación, el informe sigue viendo oportunidades dentro de América latina. Particularmente, Petrobras aparece bien posicionada en un escenario de precios moderados: “seguiría ofreciendo un rendimiento de flujo de caja libre cercano al 11%”, un nivel atractivo frente a los retornos exigidos por los inversores.
A nivel más amplio, el mensaje de Goldman es que el cese al fuego alivia el estrés inmediato sobre el mercado físico, pero no altera sustancialmente el escenario de mediano plazo. La curva del petróleo continúa reflejando un equilibrio más ajustado, lo que limita las bajas para las compañías del sector y sostiene el atractivo relativo de las acciones energéticas en la región.
La curva del petróleo continúa reflejando un equilibrio más ajustado, lo que limita las bajas para las compañías del sector y sostiene el atractivo relativo de las acciones energéticas en la región.
De todas maneras, la prudencia inversora se mantiene. Las cicatrices tardan en cerrarse. Dejan marcas. Todo indica que el camino a la paz en la región está ya pavimentando. Pero volver a ver al petróleo en u$s 65, nivel pre conflicto, puede demorar varias semanas.