En esta noticia

La tensión entre el equipo económico del Gobierno y los analistas que insisten en la necesidad de devaluar el dólar tuvo un nuevo capítulo esta semana, luego de que Luis Caputo lance una fuerte crítica contra quienes advierten por el atraso de la cotización oficial. “Me dan ganas de cagarlos a patadas en el culo“, aseguró el miércoles pasado el funcionario durante su paso por la Bolsa de Comercio.

Para el economista Jorge Vasconcelos, investigador jefe del IERAL, esta definición del ministro no es casual, sino que refleja la determinación del Gobierno de sostener el dólar como el ancla principal de su programa de estabilización.

“Eso obviamente perjudica a los sectores que están muy en el límite en términos de competitividad, ya sea para exportar o para competir en igualdad de condiciones con los importados”, planteó por Splendid AM 990.

El veredicto por el futuro del dólar: “No esperen que...”

Sin embargo, remarcó que el contexto externo y el superávit comercial previsto reducen la urgencia de una corrección cambiaria. “Este año podemos tener una balanza comercial positiva de 20.000 millones de dólares”, destacó, y subrayó que la mejora en los términos de intercambio, especialmente por el aumento de los precios de la energía, refuerza esa tendencia.

A su vez, advirtió que los sectores rezagados “no deberían estar esperando que el dólar se escape” como salida. “El crecimiento va a ser cada vez más sinónimo de productividad y competitividad”, sostuvo, al tiempo que enfatizó la necesidad de reconversión productiva.

No obstante, el panorama no está exento de fragilidades. El economista advierte sobre la demanda persistente del "dólar ahorro“, que se mantiene firme en torno a los u$s 2.000 millones mensuales desde finales del año pasado. Para Vasconcelos, cualquier “situación donde la genta se asustara” podría generar un aluvión de demanda de dólares en los bancos que pondría a prueba la estabilidad del sistema bimonetario.

El economista también resaltó el potencial de la abundancia energética como motor estructural de competitividad. “Disponer de energía relativamente barata es clave para la competitividad”, afirmó, y señaló que las exportaciones de gas y petróleo podrían multiplicarse en los próximos años, además de generar un insumo estratégico para el desarrollo industrial. “Tenemos que mirar la economía como una transición permanente”, concluyó.

El fin del “stop and go”: el pronóstico de Vasconcelos para el consumo

En otro tramo de la entrevista, Vasconcelos sostuvo que la economía argentina atraviesa una marcada divergencia entre sectores dinámicos y rezagados, y advirtió que, al menos en el primer trimestre de 2026, “no hay señales de que esa divergencia se revierta”.

Según explicó, los rubros vinculados al mercado interno continúan afectados por la debilidad del consumo, mientras que actividades como minería, energía y agroindustria mantienen un mejor desempeño.

Indicó que, aunque la brecha podría dejar de ampliarse, no resulta sencillo prever una recuperación rápida de los sectores más golpeados. “Quizás lo que podemos esperar es que haya un piso en la caída de la parte menos favorecida en términos sociales y de empleo, pero la brecha es importante”, afirmó.

En ese sentido, señaló que los datos del primer trimestre muestran salarios con poder adquisitivo “planchado”, escasa evolución del crédito y niveles de importaciones “muy por debajo de los del año pasado”, indicadores que reflejan una demanda interna debilitada.

Vasconcelos también vinculó esta situación con el escenario político, especialmente en el conurbano bonaerense. “Esto no tiene solo un componente social sino también político, porque obviamente en el conurbano bonaerense hay muchos votos y entonces se enreda la discusión”, sostuvo.

Además, mencionó que la emisión de bonos con vencimientos posteriores al actual mandato presidencial introdujo señales de riesgo político en el mercado financiero, al observarse diferencias de rendimiento significativas entre títulos que vencen en 2027 y 2028.

Banco Central (BCRA) (Fuente: Archivo).
Banco Central (BCRA) (Fuente: Archivo).

Respecto del frente monetario, el economista destacó que durante el primer trimestre el Banco Central compró dólares pero esas divisas no se tradujeron en aumento de reservas ni en expansión del crédito. “Los pesos que se emiten para comprar los dólares se recuperan por distintos instrumentos del Tesoro y del Banco Central, entonces esos pesos no entran a circular y no hubo expansión del crédito”, explicó.

Para el segundo trimestre, consideró que existe margen para modificar esa dinámica. Según planteó, mantener tasas de interés en torno al 20% anual y liberar liquidez mediante la reducción de encajes podría incentivar a los bancos a prestar más. “El gobierno tendría que mantener la tasa en el 20% anual para que los bancos tengan más incentivos para salir a prestar”, señaló, y agregó que no debería temerse un impacto inmediato sobre el dólar debido al carácter bimonetario de la economía.