El Gobierno parece haber elegido el camino de una política monetaria menos restrictiva, con baja de tasas y menos restricciones de encajes a los bancos para recuperar la actividad (ver pág. 15). Las tasas cortas se ubican apenas sobre el 20% y las de Lecap van al 2,4%, un escenario de ganancias negativas con una inflación que al 3% mensual.
Se impone en el equipo económico la idea de aflojar algunos elementos de una línea dura que predominaba en el oficialismo respecto de la restricción monetaria para abatir a la inflación, que se reflejó en la decisión del Banco Central de dejar mayor liquidez en plaza para estimular la economía real. Al equipo económico le preocupa el desplome de la recaudación y la economía.
En la City atribuyen el cambio de criterio a la incorporación del uruguayo Ernesto Talvi, recientemente incorporado como asesor del equipo económico. Pero hay también otra postura dentro del Gobierno próxima al presidente Javier Milei de que hay que mantener la política restrictiva y priorizar el ataque a la inflación. Un economista cercano al Gobierno contó a El Cronista que en el equipo económico “quieren aflojar la restricción monetaria con la excusa de la guerra, que pone presión al alza en la inflación, pero Milei insiste en inflación cero”.
Algunos quisieron ver cierta tensión interna en el comentario al margen que le dedicó Milei al presidente del BCRA, Santiago Bausili, en el marco de la Agentina Week, a quien le pidió que tuviera cuidado de cómo avanzaba con la compra de reservas para evitar un rebote inflacionario.
“El Gobierno ve que la actividad está afectada y que la única herramienta que puede usar es relajar lo monetario. Saben que el crédito es la única fuente que puede ayudar a volver a crecer. Por eso apuestan a dar liquidez y ponerle un piso a la tasa, siempre con un ojo en el tipo de cambio”, analizó el economista y director adjunto de Eco Go, Sebastián Menescaldi.
“El propio encuadre oficial de los últimos meses era el de ‘remonetizar’ la economía, es decir, recomponer la cantidad de dinero y crédito, después de una fase de fuerte contracción monetaria. Hay un notorio incremento de la morosidad bancaria y el Gobierno busca evitar que se siga enfriando el crédito para recuperar la actividad económica, que en varios rubros está deprimida”, apuntó el economista Federido Glustein.
En esa línea, un informe de BBVA destacó “el cambio de foco de la política monetaria”. Señaló que, “tras la volatilidad de tasas observada el año pasado, el Gobierno busca ahora sostener rendimientos alineados con la inflación (en torno al 2,7% mensual en el inicio del año)”.
El tema es que aprieta la baja inflacionaria, que se situó en un 3%, lo que puede demorar el retorno al ansiado 1% mensual.




