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Los ETF se consolidaron como una de las herramientas preferidas por los inversores que buscan diversificar su cartera sin tener que elegir acciones de manera individual. Con un solo instrumento es posible acceder a empresas líderes de diferentes sectores, reducir riesgos y aprovechar tendencias de largo plazo.
Esa flexibilidad explica por qué cada vez más ahorristas los suman a sus portafolios, ya sea para invertir en índices bursátiles, sectores específicos o materias primas.
En diálogo con El Cronista, los asesores financieros Nahuel Bernués y Mauro Cavallo, compartieron cuáles son los ETF que hoy consideran más atractivos para construir una cartera de largo plazo y explicaron qué sectores tienen mayor potencial de crecimiento.
Los ETF que recomiendan los especialistas para los próximos años
“El núcleo de la cartera estaría conformado por renta variable estadounidense de gran capitalización, con SPY como ancla, complementado con VIG para sumar un sesgo de calidad y crecimiento de dividendos”, explicó Bernués.
Según el especialista, el objetivo de combinar ambos fondos no es diversificar, sino sumar compañías maduras, con balances sólidos y menor volatilidad dentro del universo del S&P 500.

Para ampliar la exposición geográfica, también recomienda invertir en ETFs de mercados desarrollados y emergentes. “Agregaría VEA (desarrollados ex Estados Unidos) y EEM (emergentes)”, señaló.
Su cartera también incluiría una pequeña exposición temática a la inteligencia artificial mediante AIPO, un ETF que comenzó a cotizar en 2025 y que apunta a empresas vinculadas con la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de esta industria.
Además, el economista sumaría posiciones en oro, a través de GLD, y en mineras de cobre mediante COPX, dos activos que, según explicó, permiten combinar cobertura frente a la incertidumbre con la oportunidad que representa la electrificación de la economía.

Por último, para el componente más conservador de la cartera, optaría por ETF de renta fija de corto y mediano plazo, como SHY e IEI.
Por su marte, Cavallo también considera que una cartera de largo plazo debería construirse sobre ETF amplios y diversificados. Entre sus elegidos aparecen los fondos que replican el S&P 500, como SPY e IVV, junto con el QQQ, que sigue al Nasdaq 100 y aumenta la exposición a las principales compañías tecnológicas del mercado.
Al igual que Bernués, también recomienda sumar mercados emergentes mediante ETF como EEM o IEMG para sumar diversificación geográfica. “Estos tres, combinados, dan una base sólida, de bajo costo y fácil de sostener durante diez años, sin necesidad de estar mirando el mercado todos los días”, sostuvo.
En qué sectores conviene apostar en 2026
Para Bernués, una de las tendencias más prometedoras de los próximos años es la combinación entre inteligencia artificial e infraestructura energética. “El cuello de botella del boom de IA ya no son los modelos, es la energía para alimentar los data centers, y eso tracciona generación, redes y equipamiento”, afirmó.
Por ese motivo, destacó especialmente a AIPO, un ETF que invierte en empresas estadounidenses que derivan una parte importante de sus ingresos de actividades relacionadas con inteligencia artificial, infraestructura energética, equipamiento de redes y centros de datos.

Cavallo también identifica a la inteligencia artificial como una de las principales tendencias de la próxima década, aunque propone acceder al sector mediante ETF más tradicionales. “Ahí el XLK, del sector tecnológico, o el SMH, específico de semiconductores, dan exposición directa”, indicó.
Además, el asesor financiero considera que la ciberseguridad seguirá ganando relevancia a medida que empresas y gobiernos profundicen su digitalización. “El CIBR es la opción disponible con CEDEAR”, señaló.
Del otro lado, Bernués se mostró más cauteloso con el sector tradicional de petróleo y gas. Según explicó, ese segmento fue uno de los grandes ganadores durante la primera parte del año por factores geopolíticos, pero considera que parte de ese impulso podría moderarse tras la mejora del escenario internacional.
El ETF para comprar y mantener durante décadas
Aunque Bernués propone combinar distintos fondos para construir una cartera equilibrada, si tuviera que quedarse con un único ETF para invertir durante décadas elegiría uno que replique al S&P 500, como SPY.
“La razón es sencilla, es un índice que se autodepura: salen las empresas que pierden relevancia y entran las que crecen, con un costo mínimo y el interés compuesto trabajando a favor en horizontes largos”, sostuvo.

Sin embargo, Bernués advirtió que esta estrategia también tiene algunos puntos a considerar. Por un lado, recordó que actualmente el S&P 500 presenta una elevada concentración en un grupo chico de compañías tecnológicas, por lo que el momento de entrada también es importante. Por otro, señaló que una estrategia de largo plazo solo funciona si el inversor es capaz de mantener su posición durante las caídas del mercado sin vender.
“Un único ETF de índice amplio es la respuesta más defendible para quien quiere tomar una sola decisión y tener la disciplina de no tocarla”, concluyó.




