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Mientras la inteligencia artificial concentró casi toda la atención de los inversores en la primera mitad del año, otras empresas de gran capitalización quedaron relegadas y vieron desplomarse sus valuaciones, incluso sin mostrar un deterioro en sus negocios.
Ahora, con el segundo semestre en marcha, parte de Wall Street cree que ese desequilibrio podría empezar a corregirse. Si esa rotación se concreta, varias acciones castigadas durante la primera mitad del año podrían convertirse en las protagonistas de los próximos meses.
El fenómeno del primer semestre: la fiebre por la inteligencia artificial
La inteligencia artificial volvió a ser el gran motor de Wall Street durante los primeros seis meses del año. Empresas vinculadas al diseño y fabricación de chips registraron subas extraordinarias, con casos como Micron (+243,3%), Intel (+197,7%), Marvell (+177,9%) y AMD (+160,5%).

Ese fuerte rally llevó a que buena parte del sector cotice por encima de su valor razonable estimado. Al mismo tiempo, la evolución del último mes comenzó a mostrar señales de una posible toma de ganancias en algunas de esas compañías.
Mientras tanto, otros segmentos del mercado quedaron relegados, abriendo oportunidades para quienes buscan acciones con potencial de recuperación más que empresas que ya acumularon fuertes avances.
Por qué algunas acciones cayeron pese a tener buenos resultados
Para Lucía Balero, Investment Advisory de Quaestus, la explicación del comportamiento del mercado durante el primer semestre no estuvo vinculada a un deterioro de los balances, sino a un cambio en las expectativas de los inversores.
“El S&P 500 cerró el primer semestre marcando máximos históricos, con el 62% de las 500 empresas en verde. El resto del 38% no acompañó. Las caídas se concentraron principalmente en el sector de software y servicios, y no por malos balances, sino por una tesis: el mercado empezó a descontar que la IA como agente puede sustituir al software tradicional, y comprimió los múltiplos de todo el grupo mientras las ventas y las ganancias, en la mayoría de los casos, seguían creciendo”, explicó.
En ese contexto, Balero identifica tres compañías que reúnen los mejores argumentos para protagonizar un rebote durante el segundo semestre.
Salesforce
Salesforce fue una de las grandes tecnológicas castigadas durante la primera mitad del año. La acción retrocedió cerca de un 41%, pese a que sus resultados financieros continuaron mostrando fortaleza.

Según Balero, el mercado pasó a valuar la compañía como si enfrentara un problema estructural, aunque los números todavía no reflejan ese escenario.
“Quedó a alrededor de 14 veces ganancias forward, es decir, relativamente subvaluado para el sector. Los fundamentos no acompañan el pesimismo: en su último año fiscal facturó u$s 41.500 millones, con flujo de caja libre por encima de u$s 16.000 millones y el ARR de Agentforce y Data 360 creciendo 200% interanual. No es el balance de una empresa a la que la IA está dejando afuera, es una a la que el mercado le puso precio de problema”, sostuvo.
Adobe
La empresa perdió alrededor del 41% en el primer semestre y alcanzó uno de los niveles de valuación más bajos de las últimas dos décadas. El temor de los inversores pasa por la competencia que representan las nuevas herramientas de inteligencia artificial para productos como Creative Cloud.

Sin embargo, Balero considera que esa preocupación ya quedó ampliamente reflejada en el precio de la acción.
“Adobe también perdió cerca del 41% y tiene el múltiplo más comprimido del grupo: llegó a cotizar a unas 11 veces ganancias forward, contra un promedio de veinte años cercano a 38. El dato que suele leerse como señal de convicción interna es que la empresa autorizó un nuevo programa de recompra de acciones por u$s 25.000 millones. El miedo de fondo es real, pero el precio ya descuenta un escenario de declive terminal que los números todavía no muestran”, explicó.
Intuit
La acción perdió más del 60% durante el primer semestre y su valuación cayó con fuerza, aun cuando el negocio continuó creciendo. Para Balero, justamente esa combinación explica por qué puede ofrecer el mayor potencial de recuperación, aunque también implica asumir un riesgo considerablemente superior.
“Intuit es el caso extremo y también el de mayor riesgo específico. Cayó más de 60% en el semestre. Su múltiplo forward se desplomó a 9,8 veces desde 26,8 a fin de 2025 y lo hizo mientras el negocio crecía. La contracara es que su exposición a la tesis de sustitución es la más directa: TurboTax, sobre el que pesan dudas de que la IA pueda reemplazar la preparación de impuestos, representa cerca de un cuarto de la facturación y la ganancia operativa. Sirve para quien busca el máximo apalancamiento a un giro de sentimiento y banca ese riesgo, no para el perfil más defensivo”, indicó.
El principal riesgo que puede retrasar el rebote
Más allá del atractivo de estas compañías, Balero advierte que la recuperación dependerá no solo de los resultados empresariales, sino también del contexto macroeconómico.
“El riesgo que puede demorar el rebote es la macroeconomía. La recuperación de estos nombres depende de una reexpansión de múltiplos, y eso es sensible a las tasas: en un escenario de tasas altas por más tiempo, que hoy no puede descartarse, se complica que el software vuelva a pagar múltiplos elevados”, concluyó la especialista.




