Los estudiantes de las burbujas financieras tienen mucho de qué ocuparse en el efervescente mundo del oro. En todo el mundo están apareciendo máquinas expendedoras de este metal y en Klondike, Canadá, se ha desatado una incipiente fiebre del oro. El principal instrumento de inversión han resultado ser los fondos que cotizan en bolsa, que en este momento son tenedores de más metal precioso que la mayoría de los bancos centrales.
La más fuerte evidencia de la existencia de una burbuja es el precio. Esta semana, el oro cruzó por primera vez la barrera de los u$s 1.900, aunque después volvió a caer, pese a que la demanda para joyerías, que es el uso más importante, es lenta. Lo que hizo que el precio trepara un tercio un año y se duplicara desde principios de 2009 es la búsqueda de una inversión segura.
¿Hasta dónde puede llegar? Hay quienes piden una vuelta al patrón oro, lo que requeriría que el precio se quintuplique, aunque probablemente dispararía una depresión global.
De manera más prosaica, los optimistas del oro señalan que, ajustado por inflación, el metal todavía está debajo de su pico de 1980 (que sería de u$s 2.400 la onza al dinero de hoy). No hay razón particular por la cual el oro debería volver a ese nivel pero, en realidad, no hay razón para que el oro tenga ningún precio en particular.
La posible excepción está en la tasa de interés real. Históricamente, el metal precioso ha sido una cobertura bastante buena contra la inflación, lo que le da un rendimiento real de cero. El costo de oportunidad de tener un trozo de metal inútil es el rendimiento que podría ganarse, por ejemplo, con los bonos del Tesoro de EE.UU. Los rendimientos reales sobre los bonos del Tesoro a 10 años protegidos de la inflación (TIPS, por la sigla en inglés) es sólo de 0,04%, y la semana pasada estuvieron en terreno negativo.
Esto hace que el rendimiento real cero del oro parezca razonable, en la medida en que cualquier cosa sobre este metal puede ser razonable. El estrecho vínculo entre el oro y los TIPS sugiere que el metal todavía no entró en una burbuja; simplemente está reaccionando a los rendimientos reales declinantes. Para que a partir de ahora el oro se triplique sin caer en una burbuja, los rendimientos reales tendrían que volverse profundamente negativos, lo que demandaría que los bancos centrales ignoraran una inflación galopante. Esto parece improbable.
