La economía de Estados Unidos se contrajo en el primer trimestre de este año bastante más de lo previsto; cayó 2,9% sobre una base anualizada, según la última revisión publicada ayer por el Departamento de Comercio del país.

Como este derrumbe tuvo lugar en un único período de tres meses, no se ajusta a la definición estándar de recesión, que exige dos caídas trimestrales consecutivas.

Sin embargo, el retroceso fue aún mayor a la recesión total registrada en 2001, y en 1970, y tiene la mitad del tamaño de la recesión de principios de los noventa.

Hay cuatro razones que explican porqué el peor PBI trimestral desde 2009 quizás no sea mala noticia para los inversores.

En primer lugar, su historia. Los mercados tienen mala memoria por un buen motivo: a los inversores les importa el ingreso futuro y no el pasado. La nieve quizás haya creado algunas cifras heladas para la economía, pero casi todas las compañías del índice S&P 500 ya anunciaron sus resultados para el primer trimestre y fueron buenas. En el 68% de los casos superaron los pronósticos, según Thomson Reuters, y casi el 6% de los resultados fueron superiores a los del año anterior. A diferencia de los estadísticos nacionales, los directores financieros rara vez modifican las ganancias.

Segundo, la revisión hacia abajo de la anterior estimación del PBI se debió mayormente al menor consumo de servicios de salud en particular. Sin embargo, esta semana, el índice de la confianza de los consumidores alcanzó su nivel más alto desde principios de 2008, lo que sugiere que será robusto el consumo en el futuro, y quizás haya crecimiento ahora que la nieve se derritió. Los sólidos datos del sector industrial y de los servicios respaldan esta visión.

Tercero, la mala noticia para la economía frecuentemente ha sido buena noticia para los inversores en mercados impulsados por los bancos centrales de los últimos cinco años. La Reserva Federal no dio señales de que está asumiendo una línea más dura. Y eso es muy importante para los inversores en un momento en que la inflación, si bien todavía se mantiene baja, ha registrado rápidas subas, y la creación de empleo es robusta.

Por último, las cifras otra vez muestran que el PBI no es suficientemente confiable como para invertir.

Los futuros sobre acciones cayeron un poco después de conocerse las cifras del PBI. Pero ese descenso se recuperó en el término de una hora. Los inversores ven que se vienen mejores tiempos.