En esta época es imposible evitar que analistas e inversores hagan pronósticos para los próximos 12 meses. Parece preferible echarle una mirada a lo que la gente no esta prediciendo. He aquí cinco posibles sorpresas que no están siendo descontadas en los precios del mercado:

n Europa logra zafar con sólo una recesión leve. Esto le daría a la eurozona la chance de salir de la crisis a través del crecimiento; un escenario semejante daría apoyo a las acciones y perjudicaría a los bonos de los países considerados seguros. La creciente confianza empresarial en Alemania, informada esta semana, indicaría que esta opinión no es totalmente absurda.

n Las elecciones en Estados Unidos tienen una infinita capacidad para sorprender. De todos modos, será un shock tener un presidente y un Congreso del mismo partido, con un mandato claro de reducir el déficit de presupuesto. Ya se trate de los demócratas, que aumentarían los impuestos, o de los republicanos, que reducirían el gasto, los indicios de que EE.UU. tendría un presupuesto equilibrado deberían ayudar al dólar.

n Un aterrizaje brusco en China sería un desastre. El consenso entre los analistas es que hay amplio margen para relajar la política monetaria. Eso amortiguaría la desaceleración y ayudando a lograr un aterrizaje suave. Las acciones chinas, que esta semana llegaron a su nivel más bajo desde marzo de 2009, sugieren que internamente el pesimismo es mayor.

n Europa podría brindar más buenas noticias. Como dijo Jim ONeill, presidente de Goldman Sachs Asset Management, la austeridad tendría un costado positivo en forma de reformas si en Italia y España los nuevos gobiernos consiguen aprobación para realizar sus propias revoluciones al estilo Thatcher. Así la recuperación podría ser más rápida de lo que se espera.

n Medio Oriente no ha estado tan inestable como ahora desde la revolución iraní de 1979. La llamada primavera árabe dejó a Siria en conflicto y a Egipto con un legado turbulento; además, podría crear problemas para los monarcas absolutistas que quedan. Israel está nervioso por las ambiciones nucleares de Irán. Y la economía de Turquía está muy inestable; sus problemas financieros han dejado a la lira turca en un nivel bajo récord en relación al dólar. Si se combina esto con el nuevo deseo de hacer de pacificador, las consecuencias son que los inversores también deben observar lo que pasa en Turquía.