Solamente la reformulación de los tres proyectos de ley elaborados para la regulación del sector de minería no será capaz de solucionar el desequilibrio de política del sector, que favorece a los minerales exportados en forma bruta, en detrimento de los bienes de valor agregado. El lanzamiento del nuevo marco tiende a poner en evidencia la necesidad de reducción de la carga tributaria para segmentos de la cadena productiva de la transformación mineral.
La profesora María Amelia Enríquez, que participó de los estudios para la regulación, destaca que la industria manufacturera tiene la característica de mover la economía y generar aumento de recaudación para estados y municipios. Para Enríquez, la apuesta del sector para impulsar la cadena de productos elaborados está en iniciativas como el recién lanzado programa Brasil Mayor.
Las premisas del plan están, según Enríquez, alineadas a las necesidades del sector de minería, como aumentar la competitividad de la industria nacional a partir del incentivo a la innovación tecnológica y al agregado de valor.
Los técnicos del Ministerio de Minas y Energía llegaron a proponer el uso del margen de variación de la alícuota, que estará previsto en la nueva ley, como instrumento de estímulo a la producción de bienes elaborados de minería. Nuestros competidores, como Australia, por ejemplo, en el caso del mineral de hierro, adoptan hace muchos años una tasa escalonada según el nivel de agregado de valor al producto, dijo Enríquez.
Según la profesora, la idea no prosperó, porque las regalías no podrían ser un mecanismo de regulación de precios. Prevaleció la idea de que es preciso resguardar el concepto de compensación financiera por encima del uso comercial de recursos naturales.
Al adoptar el impuesto de exportación como la medida para contener la base de exportación de productos primarios, el gobierno decidió no modificar la alícuota para alcanzar ese objetivo. La desventaja, que señaló Enríquez, es que el impuesto raramente se utiliza en Brasil y los recursos van directo a la caja única del Tesoro Nacional. En tanto, las regalías tienen un sesgo redistributivo, lo que beneficia a otras esferas de la administración pública.
Según Enríquez, Brasil, hasta ahora, estuvo a contramano de países mineros que no poseen políticas de incentivo a la exportación de productos básicos. La especialista dijo que, desde 1997, las empresas exportadoras de mineral no pagan el Impuesto sobre la Circulación de Mercancías y Servicios (ICMS) por la ley Kandir. Además, están exentas de la contribución del PIS/Cofins y, si están en Amazonia Legal, cuentan con la deducción del Impuesto de Renta.
Los precios internacionales de las commodities son una atracción importante para la exportación de mineral de hierro. La rentabilidad de las mineras aumentó más por la suba de precios del mineral que por la ampliación del volumen exportado. Hace menos de un mes, la empresa Vale anunció un nuevo lucro record, de R$ 10.200 millones para el segundo trimestre de este año.
Es obvio que Brasil no tiene, por el momento, como elaborar todos sus minerales. Es muy bueno que el excedente producido se exporte, porque genera divisas para el país, pero también es preciso que la riqueza extraída se comparta más, dijo la especialista.
Las esferas de la administración municipal, estadual y nacional, que reciben los recursos del CFEM, fueron perjudicadas, a lo largo de los años por la legislación desactualizada, evalúa la profesora. Según Enríquez, el volumen recaudado en 2010 (R$ 1.080 millones) corresponde a menos de 2% de la estimativa de u$s 40.000 millones (o R$ 65.000 millones) del valor de la producción mineral de aquel año.
La profesora destaca que el monto recaudado el año pasado, que benefició a 2.300 municipios mineros, fue inferior al que Campos de Goytacazes (Rio de Janeiro) recibió de la producción de petróleo en la Cuenca de Campos, por medio de los royalties y participación especial. "Incluso si ese valor se multiplica por tres o cuatro veces, será muy pequeño cerca de la riqueza generada y del potencial que puede generar en beneficios", dijo.
La profesora considera que el tratamiento tributario diferenciado para bienes básicos exportados fue introducido en un momento crítico de la crisis de deuda externa, en que el lema era "exportar o morir. En aquella época, precisábamos desesperadamente generar divisas para cumplir nuestras obligaciones con el Fondo Monetario Internacional. La realidad, hace muchos años, es radicalmente distinta. Parece imposible revertir ese privilegio, que otros países revirtieron hace años.
El Ministerio de Minas y Energía cuantificó parte de las pérdidas consecuencia de la falta de una política integrada para la cadena de valor del mineral de hierro cuando lanzó, el año pasado, el Plan Nacional de Minería 2030.
El relevamiento demuestra que, si Brasil tuviera, en 2008, absorbido, por medio de la siderurgia, los 282 millones de toneladas de hierro exportados, habría producido 170 millones de toneladas de acero. En aquel año, el país generó solamente 282.000 empleos en la extracción y exportación de este mineral, pero exportó"otros 680.000 empleos, que potencialmente podrían haber sido generados en la cadena productiva de hierro con la producción de acero.
China trata de forma diferente los bienes minerales, de acuerdo con el agregado de valor, porque precisa generar al menos 10 millones de empleos por año y sabe que exportando commodities jamás alcanzaría esa meta, destacó Enríquez, una de las autoras del estudio.
El gobierno tiene todavía que lidiar con otras demandas en el sector, como, por ejemplo, las de la industria de aluminio. Las empresas del segmento se quejan del alto costo de la energía, que representa hasta 40% de la composición del producto final (RB).